Último artículo sobre el sillón que ocupaba en la Real Academia Española En el último Día del Libro, la Real Academia Española presentó el volumen titulado «Al pie de la letra», una geografía fantástica del alfabeto español en la que cada académico escribía sobre la letra de su sillón. El libro, cuya edición patrocinó Caja Duero, recoge uno de los últimos artículos de Laín Entralgo, un texto en el que hunde sus raíces en la música de su tierra, en la jota. Este es el texto.
05 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando ingresé en la Real Academia Española -1953- quiso el Destino que lo hiciera en el sillón j minúscula, hasta su muerte ocupado por el duque de Alba. Jota minúscula. Para un aragonés, yo lo soy, algo así como una secreta advertencia, más o menos expresable en estos términos: «Reconociendo tu condición de aragonés, el Destino te ha situado en la letra jota; mas para evitar que te encumbres demasiado, te ha relegado a la jota minúscula». Lo cual me hace advertir que no sólo en la distribución de sillones de la Academia, también en la realidad histórica y social de Aragón, esto es, en la tierra donde se canta y baila la jota, hay una Jota mayúscula y una jota minúscula. ¿Acaso no es así? En la realidad de la jota aragonesa -hablo ahora de la cantada- hay, en efecto, una Jota mayúscula y una jota minúscula. Y llamo Jota mayúscula a la del cantador aragonés que encarna el pecho, echa atrás la cabeza, y con letras diversas lanza al aire un juicio sobre sí mismo de un modo o de otro reducible a esta tesis: «Pa honrau, valiente, franco y tozudo, yo». Es la expresión cantada del baturrismo: la figura del homo aragonensis que para uso de españoles superficiales y aragoneses tópicos fabricó el costumbrismo barato de la segunda mitad del siglo pasado y los primeros lustros del nuestro; el baturro, el aragonés que actúa como protagonista en los relatos de Crispín Botana y en los dibujos de Teodoro Gascón. Una sola jota como ejemplo:, en efecto, una Jota mayúscula y una jota minúscula. Y llamo Jota mayúscula a la del cantador aragonés que encarna el pecho, echa atrás la cabeza, y con letras diversas lanza al aire un juicio sobre sí mismo de un modo o de otro reducible a esta tesis: «Pa honrau, valiente, franco y tozudo, yo». Es la expresión cantada del baturrismo: la figura del homo aragonensis que para uso de españoles superficiales y aragoneses tópicos fabricó el costumbrismo barato de la segunda mitad del siglo pasado y los primeros lustros del nuestro; el baturro, el aragonés que actúa como protagonista en los relatos de Crispín Botana y en los dibujos de Teodoro Gascón. Una sola jota como ejemplo: