La flauta de Mozart hechizó A Coruña

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FESTIVAL MOZART La Sinfónica de Galicia volvió a brillar en el estreno de la ópera del compositor de Salzburgo Música celestial y magia sobre el escenario. Más de 1.700 melómanos llenaron ayer por la noche el Palacio de la Ópera de A Coruña para asistir al estreno de «La flauta mágica», el plato estrella del programa que este año ha cocinado con esmero el Festival Mozart, una de las ineludibles citas culturales de la ciudad. Nota a nota, la ópera compuesta por el genial Mozart emocionó durante algo más de tres horas a un público entregado que no pudo reprimir una cerrada ovación al término de la primera de las dos representaciones de la obra del compositor de Salzburgo. La apoteosis mozartiana se repetirá mañana. Volverá a haber lleno.

31 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El Festival Mozart, patrocinado por Caixa Galicia y el Ayuntamiento de A Coruña, se consolida como evento cultural, dentro y fuera de Galicia. Los argumentos los esgrimen los dos llenos anunciados hace días para las representaciones de La flauta mágica. Ni una de las 1.726 butacas del Palacio de la Ópera de A Coruña se quedó huérfana ayer. Poco después de la hora anunciada, y tras el intercambio de saludos de personalidades y de los habituales en este tipo de citas, los músicos de la Orquesta Sinfónica de Galicia, preparados en el foso, comenzaron a tocar la flauta más esperada por los amantes de la música clásica. Brillante ejecución La batuta del director Víctor Pablo Pérez marcó el principio de una aventura musical de tres horas en la que la Sinfónica volvió a sorprender por su calidad técnica y artística. La formación, que el maestro zamorano José Luis López Cobos ya se había encargado de ensalzar al abrir la cuarta edición del Festival Mozart con Orfeo y Eurídice, volvió a dar la razón con una brillante ejecución. El montaje colorista -protagonizado por los blancos, azules y amarillos-, dinámico, muy plástico y moderno, creado por la prestigiosa compañía catalana Els Comediants, que dirige Joan Font, dio vida a una historia de amor con final feliz, una fábula de príncipes, seres fantásticos y damas de la noche, de búsqueda de la sabiduría, de la luz y las tinieblas. No fue La flauta mágica representada ayer una lectura profunda de la obra del genial Mozart. Si por algo se caracterizó la representación fue por su carácter lúdico, para todas las edades, incluso para los menos entendidos en el género. En el espectáculo desplegado sobre las tablas del Palacio de la Ópera de A Coruña se escucharon voces prodigiosas que interpretaron un libreto que fue traducido al castellano para el público, que pudo seguirse al detalle en una pantalla situada sobre el escenario. Las sopranos, contraltos, tenores y bajos del Coro de Cámara del Palau de la Música de Barcelona, dirigido con maestría por Jordi Casas, secundaron las gargantas privilegiadas de un plantel de solistas encabezado por Franz-Josef Selig, encarnando al Bien en el papel de Sarastro; María José Moreno, la malvada Reina de la Noche; su bella hija Pamina, interpretada por Cinzia Forte; su enamorado príncipe Tamino, que encarnó Rainer Trost; Papagemo, la criatura vestida de plumas a la que dio vida Nicola Ulivieri, y Francisco Vas como Monostatos, el libidinoso criado al servicio de Sarastro. Los aplausos de los asistentes antes del descanso tras el primer acto fueron el preludio de la gran ovación final que puso en pie al auditorio.