Cientos de personas acudieron en A Coruña al cásting para la adaptación cinematográfica de la obra de Rivas Ocuparon el Coliseo pero aquello no era «Gladiator», aunque los ojos de Alejandro bien merecían un primer plano de Oscar. Cuatro de la tarde, sol de verano y ganas de triunfar. Salvada la decepción de que los papeles protagonistas ya estaban dados, la ilusión acampó en el multiusos coruñés a la espera de conquistar, al menos unos segundos, la pantalla grande. Cientos de personas hicieron ayer cola en el cásting de selección de figurantes para la versión cinematográfica de «El lápiz del carpintero».
23 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Mamen, de Morena Films -productora madrileña que colabora en el cásting- se cansó de repetirlo: «No, no es para elegir a los actores, sino a los figurantes», esos extras sin los que el séptimo arte no lo sería tanto pero que nunca salen en los títulos de crédito. La decepción inicial duró poco. Muchos estaban de vuelta. Sabían que Harrison Ford fue carpintero antes que actor, aunque fuera en los estudios de Hoollywood. Y los que no, no cargaban con más aspiraciones que la de poder verse en la pantalla grande «aunque sea de canto y medio segundo», comentaba un joven. El papá de Alejandro -nueve meses de ojos azules- no sueña con que su niño chute como Donato. De soñar, que sea en estrellas de las de cine. Tanto insistió que la compra en Continente -al lado del Coliseo- quedaba a mano para no perderse el cásting. Una decena de carretes de fotos, cientos de fichas a cubrir con datos básicos (nombre, teléfono, edad, talla y altura) y cuatro ideas básicas: «El lápiz del carpintero -seguía Mamen- está ambientada en la guerra civil, el rodaje será en julio, doce horas y cinco mil pesetas por día». Como si se ensayase ya una de las escenas de cárcel de la obra de Rivas, de dos en dos fueron pasando por la cámara. La de fotos. De frente y taciturnos. Quedaron fichados.