11 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
La película iraní proyectada ayer en Cannes, que sí participa en la competición oficial, es también, como la de Coppola, una denuncia sobre la guerra y la violencia, en este caso la que azota actualmente Afganistan. El director Majmalbaf (Teherán, 1957) cuestiona drásticamente la política integrista y religiosa que se aplica en esas regiones y la situación de la mujer, que es considerada en esa cultura poco más que un mueble. Una voz en off va relatando lo que ve el espectador y lo que sabe o presiente. Así, el filme pierde la eficacia que podría haber tenido y toda la historia se convierte en un relato algo ingenuo. El director ya rodó catorce filmes, entre ellos, Salam Cinema, Gabbeh y Boycott.