MÁS CUTRE, SALIDO Y GUARRO

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MIGUEL A. FERNÁNDEZ CRITICA DE CINE / TORRENTE 2

02 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Natural que Santiago Segura defienda a su personaje, que la crítica no supo ver lo que hay de parodia en Torrente. Los árboles nos impidieron ver el bosque. O algo así. El público (casi tres millones) se tronchó con la primera. O sea que los críticos son unos memos. Pués, machiño, este nuevo Torrente emparenta sin rubor con los mejores bodrios ozorianos (de don Mariano Ozores). La españolada que vuelve. La coartada mercantil es peligrosa: el cine español sólo puede competir con Hollywood si logra llevar público a las salas. La única alternativa es el humor grueso, así que vamos allá. O la teoría liberal, esa de que desatemos las manos al mercado para estimular la competencia. Incluso con una materia tan sensible como la cultura. Pués bien, humor grueso, que vende y hala, a hacer caja mientras autores serios y rigurosos deficitarios de frivolidad ven como sus películas se se pudren en los anaqueles de las distribuidoras. Así están las cosas y así nos las cuentan... Torrente 2 arrasará en taquilla aunque a Segura le llamarán de todo menos bonito y le caerán más leches que en la primera, pero ande yo caliente y ríase la gente. Cierto que hay intenciones paródicas en el personaje de Torrente, guarro, pervertido y salido. Condiciones que a nadie hacen gracia en la vida cotidiana pero que vistas sobre una pantalla provocan la carcajada fácil a quien (al parecer y es una teoría muy extendida) acude al cine a soltar adrenaliza en forma de carcajadas, a pasárselo bien, dicen. La segunda parte mejoró la factura visual y recurrió a un montón de sus amiguetes para reforzar su tirón taquillero, pero lo demás es todo viejo, demasiada caricatura, demasiada guarrería estéril.