Los principales teatros conmemoran el centenario de la muerte del genio de Parma, ocurrida hace hoy cien años Hace cien años moría en Milán quien había sido y todavía es el compositor de óperas más famoso del mundo, Giuseppe Verdi. Como homenaje, todos los teatros dedican este año una parte importante de su programa al músico de Parma, que a lo largo de su vida rompió moldes y modernizó la ópera: desde la política «Nabucco» hasta la cómica «Falstaff». Este año se escribirá mucho de Verdi, aunque poco queda por decir de este genio que durante 51 años escribió las óperas más importantes, conocidas y cantadas del mundo. El hecho de que sus arias las entonen en la ducha personas que no saben ni quién era lo dice todo.
26 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Nada mejor para recordar la muerte de Verdi que la Misa de réquiem del propio autor. Eso ha decidido García Navarro, director musical del Teatro Real de Madrid, que prepara una función para hoy y otra para el lunes en lo que se ha dado en llamar el Año Verdi. Durante este período, el Real madrileño traerá las óperas que están ambientadas en España, y que no son pocas, dado el amor que el italiano tenía hacia la península. La forza del destino, Ernani, Il trovatore y Don Carlo son las piezas relacionadas con España. García Navarro está seguro del éxito de esta serie musical, aunque teme que alguno de los cantantes contratados se ponga enfermo, porque apenas hay voces disponibles: «Independientemente de las exigencias vocales -dijo-, se trata de que hay una enorme demanda». Títulos de culto La grandeza de Verdi estriba en su originalidad. Nunca antes se había hecho lo que él, que convirtió el bel canto en un grito político y consiguió elevarse a la categoría de gloria nacional del Risorgimento. Pero si Nabucco fue reivindicativa y rompedora, no menos sorprendente resultó su último trabajo, Falstaff. La ópera buffa de Verdi es una cosa distinta a todo lo anterior. El genio presenta otro mundo donde no hay arias ni dúos, concertantes o cuartetos: es un estilo nuevo, sin interrupciones, es decir, es la música del siglo XX. En medio, 51 años de trabajo y títulos para el recuerdo: Ernani, Giovanna dïArco, Macbeth, Jerusalem, Rigoletto, Il Trovatore, Un ballo in maschera, Don Carlo, La forza del destino, Aida, Otello, La Traviata y Simon Bocanegra. Son muchas de ellas historias dramáticas en los que el tenor pretende a la bella soprano en un esfuerzo inútil ante la maldad del barítono. De éste creó el italiano un modelo nuevo, el bajo Verdi, que, según marca el purismo, debe tener agudos brillantes y bajos aterciopelados. Es decir, debe ser Rigoletto. Este es un personaje especial, que con su voz refleja la maldad de un bufón y la ternura de un padre.