Una tradición que cuenta con una historia casi secular

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La gala que se celebró ayer en Estocolmo, con su apéndice en Oslo para la entrega del Nobel de la Paz, es la número 99 en la historia de estos galardones. Esta ceremonia se viene repitiendo cada 10 de diciembre desde 1901, fecha en la que se conmemora el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, que tuvo lugar en 1896 en San Remo.

10 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde entonces, el ayuntamiento de esta localidad italiana envía cada año cientos de ramos de flores que sirven para decorar la Sala de Conciertos de Estocolmo durante la entrega de los premios. Esto forma ya parte de la tradición de unos premios casi centenarios, tanto como la cena de gala que los monarcas suecos ofrecen a los premiados y a sus familiares. Ayer fueron casi doscientos los invitados que asistieron a la ceremonia, entre los que se contaban miembros del cuerpo diplomático y ministros, diputados, industriales y catedráticos, que disfrutaron del baile que siguió a la recepción oficial hasta altas horas de la madrugada. En esta ocasión, uno de los premios más controvertidos fue el de Literatura, que fue a parar a manos del dramaturgo chino Gao Xingjian. Este galardón fue recibido por los disidentes chinos como un triunfo sobre la represión del régimen de Pekín, que acogió el premio a Gao como «un nuevo insulto por parte de Occidente». El galardonado recibió el premio con satisfacción, pero reconoció que «todavía queda por recorrer un largo y áspero camino en China para lograr la libertad de expresión, una de las principales reivindicaciones de los demócratas». Sin embargo, la entrega a Gao del primer Nobel a las letras chinas ha causado polémica, porque el escritor vive en París y ha adoptado la nacionalidad francesa. Incidente en Oslo En el resto de las disciplinas destacó la concesión del Nobel de la Paz al presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung, un modo de reconocer su labor en favor de la reconciliación con sus vecinos del norte. Precisamente, el presidente norcoreano protagonizó el único incidente destacado en la edición de este año. Kim, que estuvo acompañado en todo momento de fuertes medidas de seguridad, quedó encerrado durante veinte minutos en el ascensor de su hotel por causas técnicas aún no aclaradas. Pese a la alarma de sus guardaespaldas, el presidente salvó el incidente ileso y sonriente