EL DEMONIO TIENE ANEMIA

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MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRITICA DE CINE/ POSEIDOS «El exorcista» es la principal causante de que el Maligno se metiese en otros jardines cinematográficos, al margen de los del tridente, el rabo y el azufre, junto a «La semilla del diablo». El matrimonio de ambas abrió un filón que produjo mucha ganga y escasa veta. El fotógrafo Kaminski deberá seguir excavando.

11 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Kaminski afirma que se vió con la oportunidad de realizar una película «elegante, sofisticada y muy espeluznante». Su elegancia y su sofisticación no admiten reproche, porque tanto la producción como la fotografía impactan y se ciñen al modelo de thriller sobrenatural que tiene su cumbre en El sexto sentido. Pero de espeluznante, nada. En origen es un adjetivo que, de tanto pavor que provoca una cosa, se materializa en erección del cabello o algo así. Pero ni la compulsiva cazademonios Winona Ryder, ni el sacerdote exorcizador John Hurt ni la supuesta reencarnación de Lucifer que es Ben Chaplin, provocan reacción alguna en tal sentido. Una vez más Poseídos llega aquejada de un mal preocupante: prima el aspecto visual y el diseño de producción sobre el resto. Lo de menos es lo que cuenta y lo importante es como lo cuenta. La jugosa información de los primeros minutos se diluye para derivar en un mano a mano de Winona y Ben, o sea la redentora y el hombre a redimir, que por fuerza acabará a la manera tópica. Entre otras cosas porque si el Diablo triunfa, la cinta no cuajará en taquilla. Son pocos los films rentables en los que el Mal aplasta al Bien si previamente sus coordenadas no fueron en esa dirección. Visto lo visto, Kaminski nunca será un realizador solvente. Le mata su verdadera pasión: la fotografía.