«Los Simpsons», 10 años de desafío

M. GALLEGO MADRID

TELEVISIÓN

En este tiempo se convirtieron en los dibujos animados más irreverentes y sarcásticos de la televisión La genialidad es una chispa inesperada que Matt Groening cazó en la antesala de un despacho. En los 15 minutos que pasó inclinado sobre el papel emanaron del carboncillo unos muñecos de cabeza ahuevada que llegarían a ser los dibujos animados más irreverentes y sarcásticos de la televisión.

28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los Simpsons saltaron de aquella hoja que el dibujante puso por delante al directivo y se colaron en las pantallas de la Fox antes de que nadie tuviera tiempo de reaccionar. Entraron con un remolino de descaro. Los cortos iniciales que se programaron como parte del Show the Tracey Ullman sólo tardaron unos meses en ganarse un espacio autónomo. A la cadena que Rupert Murdoch gobierna como un moderno Ciudadano Kane, la serie le estalló como una granada en la manos. Groening aún cree seriamente que ninguna de las otras tres grandes televisiones americanas (ABC, NBC, CBS) se atrevería a emitir la serie. Lo dice a pesar de haberse vendido en medio mundo y tener 15 Emmy y 33 nominaciones. Groening se reafirmaba en sus principios entre las páginas de la revista Mother Jones, bandera de la izquierda americana. Allí confesaba con un deje travieso que «el mensaje que transmiten Los Simpsons una y otra vez es que los que damos por autoridades morales _maestros, rectores, clérigos y políticos_, no siempre tienen las mejores intenciones en mente», explicaba con el mismo desparpajo del que dota a sus muñecos. «Para Los Simpson estos no son más que unos mequetrefes, y yo creo que ese es un mensaje estupendo que dar a los niños», se sonrió. En una sociedad donde se presupone que los políticos no mienten, muchos se han sentido amenazados por la familia de Springfield. «Nada de encauzar a los niños por la senda de la buena conducta ni de exortarlos a hacer el bien, como dicen las reglas de la televisión estadoundiense», admitió sin reservas el creador. «Se supone que los personajes no beben ni fuman, ni tiran papeles al suelo. Los Simpsons, por supuesto, hacen todo eso y más», sintentizó al describir la polarización que encuentra.