La escritora argelina Assia Djebar, premiada por los libreros, rechaza la visión del Islam que tiene Occidente La Asamblea de la Unión Internacional de Editores eligió ayer, por unanimidad, a Madrid como capital mundial del libro para el año 2001. La elección se produjo en el marco de la Feria del Libro de Fráncfort. Además, la escritora argelina Assia Djebar, nuevo Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, sorprendió en la jornada de ayer llevando al recinto de Fráncfort una visión del Islam que contradice la que suelen tener habitualmente los medios de comunicación occidentales.
21 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La institución de capital mundial del libro fue ideada el año pasado, también durante la Feria de Fráncfort, por el presidente de la Unión Internacional de Editores, el español Pere Vicens. No obstante, inicialmente la idea había sido concebida para ciudades pequeñas, a las que se esperaba que el hecho de convertirse en capital mundial del libro les produjera una actividad entorno a la lectura que se reflejara en la vida cotidiana. Sin embargo, esta filosofía inicial se ha cambiado para poder situar la capitalidad en Madrid. Opresión de la mujer Por otra parte, la escritora argelina Assia Djebar, premio de la Paz de los Libreros Alemanes, se quejó ante la prensa de que la visión que se suele tener en Occidente del Islam es esquemática y unilateral y pretende mostrar que en el mundo musulmán ha habido una continuidad de la opresión de la mujer desde Mahoma hasta el ayatolá Jomeini. «La visión que se suele dar del Islam es esquemática y parece ser que el desconocimiento aumenta de manera directamente proporcional a la velocidad con que llegan las afirmaciones», dijo en tono bastante apasionado. En sus obras, la escritora ha tratado de combatir esa imagen y, a la vez, de hacer frente al fundamentalismo musulmán desde el interior de la tradición islámica. En uno de sus libros más importantes, Lejos de Medina, que tiene una traducción española publicada por Alianza Editorial, Assia Djebar procura retornar a las fuentes de la religión musulmana para mostrar que la opresión de la mujer es algo que no está en el origen de la doctrina. Ese tema lo retoma en un libreto de ópera recién terminado que gira alrededor de Fátima, la hija de Mahoma, que, para ella, «es una especie de Antígona, una figura que simboliza la libertad de las mujeres en el interior del Islam». «Lo que quiero mostrar es que en las fuentes del Islam hay una idea de la dignidad de la mujer que después se perdió», aseguró.