Maruja Torres: «No soy pija con los premios, ni con los editores»

R.G. Enviado especial BARCELONA.

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La escritora dice no creer en la posteridad, «porque no voy a estar allí, y por eso quiero que me lean ahora» La primera vez que Maruja Torres apareció en el premio Planeta «iba con un vestido estampado, que me hizo mi madre, con una tela que no se de donde la sacó». Era el año 1965 e iba a entrevistar al ganador. En esta edición, la ganadora fue ella y su vestimenta llevaba el nombre de Armani. La periodista y escritora estaba exultante, irónica, feliz. Sus declaraciones sembraron división de opiniones: para unos fue «un soplo de aire fresco» en medio de tanto oficialismo. Para otros «se pasó». Para todos fue distinto.

16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Corazón y estómago. Con esos dos elementos dice Maruja Torres que escribió la novela ganadora del Planeta, Mientras vivimos. Con esos dos elementos habla tras ganar el premio. Con el corazón agradecido a Carmen Kurtz, ganadora del Planeta en 1956. Agradecimiento porque «fue ella quien me dio la antorcha del conocimiento, de la dignidad y de la ética», dice con voz sentida Maruja Torres. Insiste en que «Kurtz es un sentimiento que ha cuajado en mi vida y me ha dado respuestas en los momentos de mas soledad y de mayor fracaso, de mayor silencio, que ha tenido muchos». Parece que la confidencia va a llegar al fondo, que la voz se vuelve más intima para narrar las navajadas de la vida; pero aparece la Maruja Torres que habla con el estómago, la hija de unos inmigrantes de Murcia, la niña que nació en el barrio chino de Barcelona, la que suelta un taco que le produce «un gran alivio, que ya llevaba tiempo sin decir uno», la que asegura que «yo no soy pija para los premios, ni para los editores». La escritora se presentó al Planeta porque quiere tener muchos lectores. «Como no creo en la posterioridad, porque yo no estará, quiero que me lean ahora muchísimo», argumenta. «No creo que ni Alfaguara, ni El País, ni Aguilar se ofendan lo más mínimo porque yo ahora sea Miss Planeta 2000, que es algo que me vuelve loca», indica. Lara Bosch decidió levantar la rueda de prensa cuando Maruja Torres comentó la vestimenta que se había puesto y que no se llevaría los cincuenta millones del premio. «¿Para esto me he traído este bolso de Marabú estilo Torrente? Yo venía con el bolso para guardar el cheque y resulta que no no lo dan. Venía dispuesta a cobrar, como un putón».