UN PUÑADO DE CACHONDOS

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TELEVISIÓN

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE Es fácil imaginar las sonrisas irónicas en los despachos de Hollywood cuando el viejo Cliny anunció su propósito de viajar al espacio con tres astronautas carrozones como Sutherland, Garner y Lee Jones. Pero al poco de asomar a las pantallas, «Space Cowboys» se había amortizado en el mercado doméstico.

22 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Si miramos con atención el cartel de la película, los cuatro rostros son un poema. Se escoñan con la risa y a uno le embarga la sensación de que se ríen de alguien más que de sí mismos. Reconozcamos que el hecho de ver al septuagenario John Glenn pegándose un garbeo por el espacio hace año y pico ayudó a que el espectador se tome más en serio el último doblete de Eastwood, aunque sea una comedia de acción, pero comedia al fin. Con bastante mala uva, es cierto. Cuando la NASA se ve obligada a llamar al jubilado Clint para recomponer un desaguisado de los rusos, éste da su OK si puede disponer del reverendo Garner, del diseñador de montañas rusas Sutherland y del aviador de recreo Lee Jones. Son el «equipo», los cuatro pilotos que iban para pioneros del espacio a los que una decisión política dejó fuera. Las referencias a su edad y a tiempos pasados son continuas, pero certificadas por unos tipos que llevan grabadas en sus rostros las huellas del empeño por domar a la cámara, sin complejos, con el saber estar que es privilegio de unos pocos. El título lo indica, es un western espacial. Cuatro vaqueros vuelven para poner las cosas en su sitio. Eastwood se mantiene fiel a su universo poblado de antihéroes y de perdedores, tirando de su habitual sobriedad narrativa y evitando los tópicos. Para muestra, un final que debiera solucionarse con un puñetazo en las narices del gran jefe, pero que resuelve de manera abierta. El espectador ya sabe que se lo merece. Dicen que Clint hace lo que le viene en gana en Hollywood y por eso le dejan arriesgar. Pues que no decaiga.