LA ENTREVISTA Felipe González, ex-presidente del Gobierno A su paso por Compostela, Felipe González trató de eludir cuestiones acerca de la actualidad política, pero no le importó reflexionar sobre lo que él denomina «metapolítica» o «política en mayúsculas». Preocupado por su tiempo, una época que él califica «de cambios», el ex-presidente del Gobierno aboga, en la primera entrevista que concede desde diciembre, por la integración de las culturas en democracia y por una aceptación de las nuevas tecnologías en el presente. González visitó Santiago con motivo del seminario sobre «Identidad cultural y globalización», en el marco del Compostela Millenium.
25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.A pesar de estar ya jubilado, _«de júbilo», dice él_, Felipe González se mantiene activo en su vida pública. Sobre todo, intentando solventar los desafíos que supone para su «inteligencia analógica» la nueva era de las telecomunicaciones. Él se enfrenta con optimismo a los cambios y espera llegar a ver la sociedad más igualitaria y justa que Internet podrá suponer. _La globalización, ¿supone un problema o un reto? _La globalización es un desafío. Es un cambio provocado por una revolución tecnológica intensísima, que va a producir un cambio de era. Implica no sólo cambios políticos y económicos, también culturales. Sin duda, va a afectar a las relaciones de los seres humanos. _¿Cree que deberíamos oponernos a ese proceso de globalización? _No creo que merezca la pena oponerse a un cambio tecnológico de esta magnitud. Por qué habría que oponerse, en su época, al barco de vapor o al teléfono. Los cambios tecnológicos son en sí mismos neutrales. El problema es apreciar el inmenso espacio de oportunidad y de riesgo que se abre, y saber aprovecharlo. No quedarse quejando, como hacemos en demasiadas ocasiones. _Desde el punto de vista de la identidad cultural, la globalización sí puede suponer una amenaza. _En todos los cambios históricos hay un factor de homogeneización. Los seres sociales tenemos tendencia a creer que nuestras pautas son las mejores, y nos creemos en la obligación de implantarlas. Pero históricamente lo que se produce más bien es una especie de mestizaje. Hoy no se produce simplificación cultural, sino una reacción de afirmación de identidades culturales en un pluralismo muy rico. _Sin embargo, parece que el mestizaje continúa siendo demasiado «selectivo». _Tenemos que reflexionar mucho. Lo más inteligente que se podría hacer, pero considero que es muy difícil, es dejarse captar por la misma ética de respeto a la biodiversidad que han introducido los movimientos ecologistas en relación con la naturaleza. _En cultura, ¿también existen especies en peligro de extinción? _Parece mentira, pero es cierto. Nos cuesta mucho trabajo aceptar que también hay que preservar las riquezas culturales, que deberían ser compartidas, como sucede con las de la Naturaleza. Esa misma ética de la ecología debería estar aplicada a la diversidad cultural humana.