Hakuna, el movimiento pop que arrasa entre los jóvenes católicos

C. N. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El grupo musical Hakuna durante la IV Fiesta de la Resurrección, celebrada el pasado mes de abril.
El grupo musical Hakuna durante la IV Fiesta de la Resurrección, celebrada el pasado mes de abril. David Fernández | EFE

Se definen en su página web como «el grupo de música más grande del mundo». Lo dicen porque, más allá de una banda, Hakuna es un movimiento religioso

13 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras León XIV entraba en el estadio Santiago Bernabéu, un grupo de jóvenes cantantes amenizaba la tarde de las 80.000 personas que esperaban al pontífice. «Enciéndeme y déjame ser tu luz para poder llevarte hasta todas las almas», entonaban ante él. Aunque para algunos todavía son unos desconocidos, lo cierto es que temas como este suman millones de reproducciones en las plataformas de streaming. Sus letras, centradas en la fe, causan verdadero furor entre los jóvenes católicos, un éxito que los ha llevado a llenar recintos como el Auditorio Miguel Ríos, el WiZink Center de Madrid, la Plaza de Toros de Las Ventas y el Palacio de Vistalegre. Ellos son Hakuna, un grupo que, ahora, también conquista al papa.

Hakuna se define en su página web como «el grupo de música más grande del mundo». «Allí donde hay un grupo de Hakuna, hay un grupo de Hakuna Group Music», continúan. Lo dicen porque, más allá de una banda, Hakuna es un movimiento religioso. Sus miembros se cuentan en decenas. Su historia comienza en el 2013 en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. Su fundador, el sacerdote madrileño y exmiembro del Opus Dei José Pedro Manglano —más conocido como Don Josepe— decidió organizar un viaje con un grupo de jóvenes para asistir al encuentro. Para preparar la visita, comenzaron a reunirse para celebrar Horas Santas, que son una especie de charlas semanales para adorar a Dios. En ellas, la música comenzó a jugar un papel fundamental. Al regresar, decidieron seguir manteniendo estos encuentros. Poco a poco, más jóvenes comenzaron a participar en ellas. 

La clave de Hakuna es la música. Entre todos fundaron Hakuna Group Music, la banda musical del movimiento. Rompieron con el molde de los típicos cánticos eclesiásticos e hicieron que las canciones, compuestas por ellos mismos, sonaran fuera del templo. Sus temas se podrían clasificar bajo la categoría de pop, pero sus letras son espirituales. Con ellas expresan dudas, heridas, amor y entrega. «Y ahora sopla, viento de Dios, sopla. Entra hasta el fondo y arrasa con todo», cantan en Huracán, su balada más famosa, que suma más de 26 millones de reproducciones en Spotify. «Y grito: ¡Ven, Espíritu, ven! Y haz un huracán en mi interior», continúan. En Bendito caos hablan con Dios de túa a tú, un tratamiento impensable en las canciones que se escuchan durante las eucaristías: «Tú, que te metes en mi vida y me la cambias, que pones del revés mi realidad», entonan, para continuar con un: «Entraste en mi sepulcro y diste vida, y tu presencia se hace enfermedad: una adicción que cura mis heridas». Nacidos de lo alto habla sobre el bautismo, El arte de vivir va sobre la conversicón al cristianismo ya de adulto y Un segundo sobre el cariño de Dios. 

Lo que empezó como un grupo parroquial de universitarios creció tan rápido por toda España —y posteriormente por América Latina y por otros países de Europa— que requirió una estructura formal. En el 2017 el entonces Arzobispo de Madrid, el Cardenal Carlos Osoro, firmó el decreto que aprobaba a Hakuna como Asociación Privada de Fieles. «Nuestra misión consiste en recordar al mundo la Verdad del Hombre y la Belleza de la Vida mediante la música, y nuestro lema es Cantamos lo que vivimos y vivimos lo que cantamos», explican en su página web, donde se definen como un grupo de jóvenes que, a través de «pasión» por la música, quieren contar al mundo «una verdad que vivimos y llevamos muy dentro».

Esa pasión los llevó a cantar frente al papa en su visita a España. Para ellos, su música es oración. «Gracias por dejarnos rezar cantando esta canción», expresaron tras el encuentro con León XIV.