La familia del hombre al que dejaron un cuchillo incrustado en el cráneo en Málaga: «A su madre le dio un infarto al verlo»

Juan Cano AGENCIAS / COLPISA

SOCIEDAD

Imagen de archivo de un quirófano
Imagen de archivo de un quirófano Lara Malvesi | EFE

La víctima, de 36 años, ha superado una operación «a vida o muerte» para retirarle la hoja del arma blanca

11 mar 2026 . Actualizado a las 16:22 h.

Pedro tiene 36 años y desde el viernes lucha por sobrevivir a la brutal paliza que sufrió en la zona de Guadalmar, en Málaga. El joven ingresó en el Hospital Regional de Málaga con un traumatismo craneoencefálico severo producto de los múltiples golpes que recibió con un puño americano. En urgencias, los médicos descubrieron que, además, su agresor lo apuñaló y le dejó la hoja del cuchillo incrustada dentro de la cabeza. La familia, que no se separa de su lado, asegura que, cuando llegó al hospital, estaba irreconocible. «A su madre le dio un infarto de la impresión al verlo», aseguran. La mujer ha pasado dos días en la unidad de cuidados intensivos (UCI), donde también estaba su hijo. Ella ha logrado recuperarse. Pedro continúa en coma, sedado y con ventilación mecánica. «Si sale adelante, no sabemos qué secuelas le van a quedar», añaden.

Según cuenta Diario SUR, la pesadilla en la que viven instalados comenzó sobre las cuatro de la tarde, cuando les avisaron de que Pedro había sufrido una brutal agresión. El hombre, el mayor de tres hermanos, se ha criado en Churriana y trabaja en la zona de Guadalmar. «Iba con su compañero a coger su coche y se encontró a este hombre dentro. Había roto el cristal y estaba manipulándolo, como si quisiera ponerlo en marcha», relata un familiar. Pedro le llamó la atención al ladrón y este reaccionó propinándole una brutal paliza, además de apuñalarlo en la cabeza.

Operación «a vida o muerte»

El compañero de trabajo también fue agredido por el ladrón, aunque sus lesiones fueron leves. Él fue quien avisó a los padres de Pedro y les contó lo sucedido. Ni ellos ni nadie de la familia se explica cómo un simple robo dentro de un coche puede acabar en un intento de asesinato. «Si vas a hacer algo así y te pillan, sales corriendo, pero no es normal hacer algo así. Ha ido a matarlo», se lamentan.

En el hospital lo operaron «a vida o muerte». Los médicos les advirtieron del peligro de que Pedro no superara la intervención para extraerle la hoja del cuchillo que le había atravesado la cabeza. Entró en quirófano a las siete de la tarde del viernes y salió a las tres de la madrugada del sábado. «Está vivo porque está enchufado a una máquina, pero los médicos no saben cómo va a reaccionar cuando le quiten la sedación». El lunes se la retiraron un tiempo y despertó, pero tuvieron que volver a dormirlo. La familia se agarra a un clavo ardiendo. «Hoy -por ayer- tiene mejor color».