Decenas de marchas en Galicia exigen «igualdad» en otro 8M con divisiones

j. v. l. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Los actos del Día de la Mujer rechazan el fascismo, la prostitución y la guerra

08 mar 2026 . Actualizado a las 22:40 h.

Con lecturas de manifiestos, como en Malpica, carreras como las de Ourense, Sarria o Narón, reconocimientos al estilo del que le hicieron a las emprendedoras en Xove o a las trabajadoras de ayuda a domicilio en Marín. Incluso con actos municipales como los de Monforte, homenajes como en Silleda, marchas a ritmo de percusión como la de Lalín o una chocolatada, que fue lo que hicieron en Ribeira al margen de la manifestación. También con ideas originales como el Carballo da Igualdade de la capital de Bergantiños. Barbadás, Ribadeo, Vilagarcía, Guitiriz, Sanxenxo, Rodeiro y un largo etcétera de localidad gallegas —al margen claro está de las ciudades— conmemoraron ayer el Día de la Mujer.

El rechazo al patriarcado, al fascismo y a la prostitución fueron algunas de las reivindicaciones principales en un 8M en el que sonó con especial intensidad el «no a la guerra» y los mensajes de aliento a las mujeres de Irán, Palestina, Ucrania o Afganistán, que han sumado a la opresión del machismo el terror de las bombas.

Obviamente, las concentraciones más numerosas se vieron en las capitales, con Vigo especialmente destacada y por partida doble porque hubo dos convocatorias distintas de mañana y tarde y solo en la matutina se calcula que asistieron unas 15.000 personas. También en A Coruña, donde la marcha fue unitaria, hubo una nutrida presencia. Y cabe destacar, a juzgar por las imágenes, el amplio poder de convocatoria tanto en Santiago como en Pontevedra.

En Madrid sí que se volvió a escenificar la división que afecta desde hace años al movimiento feminista. A la marcha de la Comisión 8 M acudieron las ministras del PSOE y Sumar bajo el lema «Feministas antifascistas. Somos más y estamos en todas partes», y en la del Movimiento Feminista de Madrid, crítico con la ley trans o la pasividad a para ilegalizar la prostitución, su pancarta principal rezaba «Frente a la barbarie patriarcal: ni veladas, ni explotadas ni prostituidas».

«Tenemos que cambiar el futuro y no dejar que el pasado avance», reivindicó la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que se acordó de las mujeres iraníes, ucranianas o afganas «que están en esa cárcel en el que todos sus derechos están reprimidos». La vicepresidenta Yolanda Díaz, por su parte, pidió una «red de solidaridad» con todas las mujeres del mundo y afirmó: «Queremos más derechos, queremos más paz, más derechos humanos y más democracia. No hay democracia si esta no es democracia feminista».

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un mensaje en las redes incidió en que no van a «permitir que el odio sustituya a los derechos» e incidió en el eslogan: «No dejaremos que el pasado avance».

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, durante un mitin en Tordesillas (Valladolid) culpó al Gobierno de «humillar» a las mujeres españolas y ha asegurado que el machismo es «tan estructural al sanchismo como la corrupción». Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, reivindicó a Isabel la Católica, «la mujer más grande de la historia de España y del mundo».