Juzgan a un hombre en Francia por homicidio involuntario después de que su perro acabara con la vida de su pareja embarazada

LA VOZ REDACCIÓN

SOCIEDAD

La vista está teniendo lugar en el tribunal de Soissons, en la región francesa de Aisne.
La vista está teniendo lugar en el tribunal de Soissons, en la región francesa de Aisne. Richard Villalonundefined undefi

El suceso ha generado especial controversia, ya que el acusado importó ilegalmente al pitbull

05 mar 2026 . Actualizado a las 17:31 h.

Una tarde de noviembre del 2019, Christophe Ellul se encontró con el cuerpo de su pareja, Elisa Pilarski, mutilado en el medio del bosque de Retz. Estaba embarazada de seis meses. A su lado se encontraba su perro, Curtis, el pitbull de veinte kilos con el que ella había salido a pasear. Él lo entrenaba en diversas disciplinas y le enseñaba a morder de formas que están prohibidas en Francia. Ella, que había conocido a Ellul por Facebook ese mismo año, apenas había coincidido con el animal. No llegaba al 1,60 de estatura y pesaba poco más de 50 kilos, unas condiciones físicas que hacían que quedarse sola con Curtis fuera un peligro para ella. Por eso, las autoridades francesas abrieron un proceso judicial contra este hombre. Lo acusan, entre otras cosas, de homicidio involuntario.

Durante siete años, Elull impugnó la teoría que señala a Curtis como autor del asesinato. «Si Curtis es culpable, mátenlo o lo haré yo, pero pongan las pruebas sobre la mesa. Perdí a mi esposa, perdí a mi hijo. ¿Creen que le habría dado una oportunidad a Curtis?», declaró ante el tribunal el acusado, que también denunció «muchas inconsistencias» durante la investigación. Él defendió desde un primer momento que fue una jauría de perros de caza que campaba en ese mismo bosque los que mataron a Pilarski. La investigación, sin embargo, desmiente su teoría. La profundidad y el ancho de las mordeduras corresponde a las características físicas de Curtis, mientras que los perros de caza suelen dar bocados mayores. «A los 62 perros de la jauría se les abrieron las bocas a mano y se les tomaron las medidas con un calibrador», asegura el acta, que recogen medios como Le monde y Liberátion

Él siempre se mantuvo en la teoría de que la gendarmería intentaba proteger a sus animales manipulando los acontecimientos, pero esta semana aceptó parte de las pruebas que indican que fue su perro el que acabó con la vida de su novia. El homicidio involuntario del que se le acusa está agravado por la forma en la que introdujo a Curtis en el país, de manera ilegal, ya que la raza, peligrosa, está prohibida en el territorio francés. Ellul registró al perro como un whippet-grifón, pero un examen veterinario concluyó que en realidad se trata de un pitbull terrier americano. El tipo de mordida que encontraron en el cuerpo de su pareja también es ilegal, ya que, si se enseña mal, es muy peligrosa para las personas. También lo entrenaba sin permiso para presentarlo a competiciones deportivas ilegales. En una de las vistas confirmó que el lugar en el que lo adiestraba era el bosque en el que el perro se enzarzó contra Elisa.