La muerte de James Van Der Beek reabre el debate sobre los costes de la sanidad en Estados Unidos
SOCIEDAD
Una hospitalización por complicaciones oncológicas puede superar fácilmente los 17.000 euros en el país norteamericano, donde los seguros médicos tienen topes de cobertura y copagos elevados para la mayoría de prestaciones
14 feb 2026 . Actualizado a las 16:40 h.La muerte del actor James Van Der Beek, que falleció esta semana a los 48 años a causa de un cáncer colorrectal, ha vuelto a poner el foco sobre los costes de los tratamientos sanitarios en Estados Unidos. Sufrir un accidente o una enfermedad grave en el país norteamericano puede suponer un revés económico considerable incluso para quienes han gozado de una carrera exitosa y lucrativa. Que los familiares de la estrella de Dawson crece hayan tenido que recurrir a una campaña de donaciones públicas para afrontar la deuda que dejó atrás el actor tras años de terapias oncológicas es el síntoma más claro de que los precios en la sanidad estadounidense son un problema.
El fallecimiento del actor deja a su mujer y sus seis hijos en una situación de vulnerabilidad que resulta disonante frente a la fama internacional que alcanzó como protagonista de uno de los dramas adolescentes más emblemáticos de finales de los noventa. A lo largo de su carrera fue portada de revistas y paseador habitual de las alfombras rojas. Pero tras recibir el diagnóstico de cáncer colorrectal, hace tres años, su vida pasó a girar en torno a las visitas al hospital y a los malabares para pagar las facturas médicas correspondientes.
Antes de morir, el actor llegó a subastar objetos icónicos como la camisa de cuadros del primer episodio de la serie Dawson crece, o recuerdos de la película Varsity Blues, para financiar los tratamientos. Después de que se diera a conocer esta semana la noticia de su fallecimiento, la esposa de Van Der Beek hizo pública una campaña de recaudación con el fin de pagar esta deuda que amenazaba con dejar a la familia sin un hogar. En cuestión de días, la campaña reunió más de 2,3 millones de dólares (casi dos millones de euros), una cifra que da cuenta de la magnitud del problema al que se enfrentan millones de ciudadanos norteamericanos cuando padecen un problema de salud.
Cómo funciona el sistema sanitario de Estados Unidos
El sistema sanitario de Estados Unidos es mixto, con un fuerte predominio del sector privado. A diferencia de lo que ocurre en España, donde la sanidad es de carácter universal y se financia principalmente a través de los impuestos, en el país norteamericano no existe una cobertura universal, sino que la mayor parte de la población obtiene un seguro médico a través de su empleador, o bien, contrata pólizas particulares. Existen programas públicos como Medicare, que ofrece prestaciones para mayores de 65 años y también a determinadas personas con discapacidad, o Medicaid, destinado a individuos de bajos ingresos. Estos son financiados con fondos federales y estatales.
Con todo, aun aquellas personas que cuentan con seguro están sujetas a copagos y en muchos casos deben hacerse cargo del coste de los tratamientos cuando las pólizas de seguro no los cubren. El resultado es un modelo fragmentado, con precios que se negocian entre hospitales, aseguradoras y farmacéuticas, y sin un control centralizado de tarifas.
Deuda médica
Estados Unidos es el país con mayor gasto en sanidad per cápita del mundo. Este gasto lo asumen en gran medida los propios pacientes. De hecho, diversos estudios estiman que alrededor de 100 millones de personas en el país arrastran deudas médicas.
En oncología, la situación es especialmente compleja para quienes reciben un diagnóstico. Investigaciones publicadas en revistas como JAMA Oncology apuntan a que el coste mensual de un tratamiento de quimioterapia puede oscilar entre los 1.000 y los 12.000 dólares (alrededor de 850 a 10.000 euros), dependiendo del tipo de cáncer, del fármaco y del régimen terapéutico al que se someta el paciente. Si se suman a esto otros aspectos del tratamiento y la recuperación, como cirugías, hospitalizaciones, pruebas diagnósticas avanzadas, consultas especializadas o medicamentos complementarios, la cifra puede ascender todavía más.
El precio de una estancia en el hospital por complicaciones oncológicas puede superar fácilmente los 20.000 dólares, según datos de la base Healthcare Cost and Utilization Project (HCUP). Una intervención quirúrgica por cáncer colorrectal supone afrontar facturas por encima de los 50.000 dólares (más de 42.000 euros), sin incluir en esta ecuación los honorarios médicos, que se pagan de manera independiente. En caso de utilizar tratamientos biológicos o de inmunoterapia, estos pueden alcanzar cifras de seis dígitos anuales.
Incluso a pesar de contar con seguro privado, los pacientes están sujetos al pago de deducibles —cantidades que deben abonar de su bolsillo antes de que la póliza empiece a cubrir gastos— y a copagos de montos elevados. El deducible medio anual en las pólizas de seguro ofrecidas por empleadores supera los 1.700 dólares (cerca de 1.500 euros), pero muchos planes disponibles en el mercado individual superan ampliamente esa cifra. Los pacientes que sufren enfermedades graves y prolongadas, como tumores o patologías cerebrovasculares, se hacen cargo de gastos que pueden ascender a decenas de miles de dólares.
Famosos pero precarizados
La historia de Van Der Beek pone el foco en la precariedad estructural en la que se encuentran muchos trabajadores de la industria audiovisual de Hollywood. Aunque el sindicato de actores ofrece cobertura sanitaria a quienes alcanzan determinados umbrales de ingresos o jornadas laborales, no todos cumplen esos requisitos cada año. El propio actor reconoció en el pasado que su contrato en Dawson crece apenas le había dejado beneficios residuales, a diferencia de otros repartos como el de Friends, cuyos protagonistas siguen percibiendo millones de dólares anuales en concepto de las retransmisiones del programa.
La transición hacia las plataformas de streaming ha transformado en gran medida un mercado que recompensaba a los actores a través de las regalías tradicionales, hoy prácticamente ausentes en los contratos. Si a esta volatilidad laboral se suma una enfermedad de larga duración, el resultado puede ser demoledor para la economía de un artista, incluso aunque sea reconocido a escala internacional. En el 2024, Van Der Beek denunció en este sentido que gestionar citas médicas y trámites con la aseguradora se había convertido en un «trabajo a jornada completa».
El suyo es apenas uno de un sinfín de casos similares. La actriz Shannen Doherty, conocida por interpretar el papel de Brenda en la serie Sensación de vivir, confesó en su día que no tenía seguro médico cuando fue diagnosticada de cáncer de mama. Sus palabras desataron un debate acerca del sistema sanitario, que deja desprotegida a una proporción significativa de la población estadounidense.
Para muchas familias, el resultado de esta desprotección es el endeudamiento crónico o la bancarrota. Así, existe abundante evidencia científica que vincula la deuda por causas médicas al aumento de las declaraciones personales de insolvencia en Estados Unidos. Aunque la reforma sanitaria impulsada en la era Obama amplió la cobertura, no eliminó los altos costes directos a los que aún hoy se enfrentan los pacientes.