Tener novios y novias creados por IA, una tendencia al alza a nivel global

Paulino Vilasoa Boo
P. VILASOA REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

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Estados Unidos y China despuntan en el mercado de los «chatbots» románticos. Pero este tipo de relaciones virtuales suponen también un riesgo para la salud mental y el desarrollo

08 feb 2026 . Actualizado a las 11:14 h.

La inteligencia artificial también enamora a las personas. De ser una simple herramienta para redactar textos o buscar información, la IA ha acabado abriéndose huecos en las esferas más personales e íntimas de sus usuarios, no sin riesgos. Cada vez más gente encuentra en los chatbots a un confidente, un terapeuta, un amigo o, incluso, a una pareja sentimental.

Algo que parecía exagerado cuando en el 2013 lo planteó en el cine la película Her ya no es, trece años después, ni una historia de ciencia ficción ni una mera anécdota de nicho. La nueva temporada de la serie Machos alfa, de Netflix, ha traído a la actualidad en la ficción la reflexión sobre las relaciones con asistentes virtuales como algo cada vez más a la orden del día. Y los datos hablan por sí solos. Según un estudio reciente sobre soledad y romance difundido por Reuters y elaborada por la app Girlfriend.ai, más de un tercio de los estadounidenses de entre 18 y 30 años chatean habitualmente con novias creadas por IA.

Se trata de una tendencia en auge, en la que Estados Unidos lleva la delantera, con cientos de aplicaciones, dedicadas a la creación de personajes románticos con los que mantener un vínculo sentimental, que suponen la mitad de las compañías líderes en este sector con varias decenas de millones de usuarios mensuales a nivel global y un negocio valorado ya en 3.000 millones de euros y en constante ascenso.

En ellas, los usuarios pueden personalizar a su media naranja ideal. Y el resultado son bots a la carta, con entonación y timbre vocal realistas, capaces de aparentar empatía, grandes conversadores y con capacidad para recordar hasta los más nimios detalles de las conversaciones pasadas con su interlocutor. Y también pueden hacer videollamadas en directo o enviar selfis, incluso sexuales, en tiempo real.

Sus usuarios, en países occidentales, suelen ser hombres jóvenes, solitarios y con dificultades para las citas reales. De hecho, la mitad de los jóvenes que participaron en el estudio antes mencionado aseguran que preferirían tener una relación con una IA a enfrentarse al rechazo de una persona real. «Es sintomático de la gran fragilidad de las nuevas generaciones», indica Hilario Blasco, psiquiatra experto de la Universidad Internacional de la Rioja y autor del ensayo La telaraña (Ondina ediciones), en el que analiza las consecuencias más perversas de la dependencia de las redes sociales y la soledad en la era más hiperconectada de la historia. «Las redes simulan muy bien nuestras necesidades sociales, creando unos procesos que no son naturales ni te enfrentan a la interacción en el mundo real, y la IA hace todo esto aún más fácil y cómodo sin la necesidad de relacionarse siquiera con un ser humano», reflexiona sobre los efectos de la carencia del aprendizaje social cara a cara.

Novias en EE.UU., novios en China

También China sigue de cerca la carrera de la IA romántica, con un mercado que supone el 10 % del total, aunque, curiosamente, con el público diametralmente opuesto al occidental, en buena medida por la prohibición de las apps que operan en suelo chino de generar o mostrar contenido pornográfico, como explica en un artículo el investigador de Oxford Zilan Qian. En el gigante asiático, la tendencia, que ha tenido una gran explosión en el último año, tiene especial popularidad entre mujeres adultas, urbanas y de alta formación, que crean en las apps a sus novios virtuales aparentemente perfectos —comprensivos, atentos y deseosos de profundas conversaciones— para suplir las carencias emocionales de muchos de los hombres que conocen en la vida real.

Se trata de un golpe duro en un país más preocupado que nunca por la baja natalidad y caída en el número de matrimonios. Y, por ello, el Gobierno ya ha movido ficha, con una normativa que busca enfrentarse a los riesgos de «la dependencia de la interacción antropomorfizada», lo que se ha interpretado como una referencia a los novios de IA.

Un riesgo para la salud mental

Pero más allá de lo pintoresco que puedan parecer estas relaciones, o los anecdóticos matrimonios con creaciones por IA en algunos países, algunos casos han hecho saltar las alarmas por los problemas que pueden suponer para la salud mental. Uno de ellos fue el de Sewell Setzer, un joven estadounidense de solo 14 años que se suicidó hace ahora dos años. Al indagar, se descubrió que su objetivo al quitarse la vida era encontrarse, en la vida virtual, con Daenerys, un chatbot del que se había enamorado.

Aunque se trate de un caso excepcional, los riesgos a la adicción de las redes sociales —especialmente con estos seres virtuales que suplen cada vez más relaciones sociales reales y necesarias— sí son preocupantes, especialmente entre jóvenes. «En un estudio, los adolescentes que decían estar cinco o más horas al día en redes sociales multiplicaban prácticamente por diez el riesgo de tener autolesiones no suicidas y por cinco de intentos de suicidio», advierte Blasco.