Noelia quiere morir: su lucha por la eutanasia frente a la oposición de su padre
SOCIEDAD
La catalana, de 24 años, comenzó el proceso hace más de dos años. «Todos los días son horribles y dolorosos», dijo ante el juez. Su progenitor, representado por Abogados Cristianos, mantiene que la joven sufre un trastorno límite de la personalidad que «vicia su decisión»
30 ene 2026 . Actualizado a las 14:13 h.Noelia tiene 24 años y quiere morir. Esa es la batalla que emprendió hace dos años contra el criterio de su padre. Un caso que ha llegado al Tribunal Supremo, que este jueves inadmitía la apelación de su progenitor contra este proceso. Un recurso contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que sí autorizaba la eutanasia a Noelia. La Justicia se enfrenta así a un caso en el que se mezclan derechos, decisiones y sentimientos.
Noelia sufre una paraplejia. Una lesión irreversible que le causó un intento de suicidio que tuvo lugar en el 2022. La joven tiene secuelas permanentes por una «lesión de la médula espinal lumbar incurable y no rehabilitable, que provoca un dolor neuropático de difícil manejo, doble incontinencia, con dependencia en mayor o menor medida para las actividades de la vida diaria». Así lo expresaba el informe médico que se incluyó en la sentencia que sí le autorizó el derecho a morir en marzo del 2025, cuando el proceso ya llevaba en marcha un año.
Los profesionales implicados en esta valoración afirmaron que sufre «un padecimiento grave, crónico e imposibilitante» por lo que Noelia cumple con los requisitos para solicitar la muerte asistida.
La joven llegó a declarar ante el juez y aseguró que todos sus días «son horribles y dolorosos» y que, en los momentos buenos, «los días se le hacen eternos y los dolores cada vez van a peor». De este modo, reiteró su deseo de terminar con su vida de forma asistida. «Quiero acabar dignamente de una vez», le dijo al juez, mientras explicó que, en este tiempo, su familia ha intentando que pare el proceso llenando su habitación del centro sanitario en el que vive «de rosarios y estampitas». Denuncia «coacciones» por parte de entornos católicos vinculados al centro de menores en el que pasó gran parte de su vida tutelada.
Tras este testimonio y la sentencia de la jueza de Barcelona, se fijó su eutanasia para el pasado 2 de agosto. No sucedió porque su padre acudió al Tribunal Supremo. En aquella resolución, la magistrada manifestó que «no dudaba del enorme afecto» del progenitor hacia su hija, pero también determinó que eso no era razón suficiente para que pudiese intervenir en el proceso y en el derecho de Noelia. Ella misma expresó que lleva mucho tiempo esperando y que nunca ha tenido dudas sobre su voluntad de poner fin a su vida.
Los médicos certificaron además, que la joven mantiene sus facultades mentales intactas para tomar la decisión. Y es que ese es precisamente el gran argumento de su padre, que alega que Noelia no reúne las condiciones cognitivas necesarias para tomar esa decisión.
El padre
En esta historia y el deseo de Noelia, su familia es la oposición. Su padre, que está representado legalmente por la Fundación Abogados Cristianos, asegura que su hija padece un trastorno obsesivo compulsivo con ideaciones suicidas y un trastorno límite de la personalidad que «vicia su decisión». Insiste en que la paraplejia que sufre, producida por ese intento de suicidio hace tres años, no le provoca ni dolor ni un padecimiento que sea insufrible, que puede caminar con muletas e incluso mejorar su condición física. En todo este proceso han expresado también que Noelia tiene dudas sobre su voluntad de morir.
Se refieren a una nota en la que Noelia cambiaba de opinión. Varios testigos afirmaron en el juicio que ese escrito se realizó cuando la joven estaba muy medicada y por sugestión de otras personas. Ella misma aseguró en el juicio que le habían dictado un texto, que no recordaba su contenido y que lo hizo «para que la dejaran en paz».
Noelia recibió la autorización para su muerte asistida en julio del 2024, pero la justicia paralizó el proceso después de que su progenitor solicitara medidas cautelarísimas para frenarla, argumentando que el consentimiento de la joven podría estar viciado por los problemas mentales que supuestamente padece.
El argumento público
En todo este viaje judicial, la Generalitat defiende la decisión de la Comisión de Garantía y Evaluación que, en julio del 2024, autorizó por unanimidad la eutanasia de Noelia, y asegura que la joven está capacitada para decidir y alega además que ningún informe cuestiona que Noelia cumpla las exigencias previstas en la ley para tener una muerte digna. El Gobierno catalán pone sobre la mesa que el criterio de los médicos siempre ha sido unánime y que lo que sucede en este caso tiene ver más con una «divergencia de carácter ideológico» que con los afectos.
Desde la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) se han exigido cambios en la legislación procesal para evitar que se vuelvan a repetir situaciones de «trato cruel» como el que sufre Noelia por parte de la Justicia. «Ninguna persona debería ser forzada a sufrir porque terceros, sea la familia o una organización con agenda ideológica, impongan sus creencias por encima de la libertad individual y de los derechos reconocidos por el Estado», expresaron.
Este viaje judicial aún no ha terminado. El padre de Noelia llegará con el caso al Tribunal Constitucional y a Estrasburgo, si en España no se le da la razón.