El 2025 fue el cuarto más cálido en Galicia desde 1961 y también muy húmedo
SOCIEDAD
La temperatura media registrada fue de 14,7 grados, aunque el 2023 se mantiene como el más cálido de la serie histórica, seguido del 2022 y el 2024
20 ene 2026 . Actualizado a las 18:48 h.El 2025 fue el cuarto más cálido desde 1961 en Galicia y «muy húmedo», con una temperatura media de 14,7 grados (1,1 grados por encima de la media) y una precipitación un 18 % superior a lo habitual, según el informe climatológico anual de MeteoGalicia. El informe ha sido presentado ayer por la conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climático, Ángeles Vázquez, que ha destacado que el 2025 se caracterizó por ser un período «extremadamente cálido y muy húmedo». La temperatura media registrada fue de 14,7 grados, un valor que convierte a 2025 en el cuarto año más cálido desde 1961. El año 2023 se mantiene como el más cálido de la serie histórica, seguido del 2022 y el 2024, por lo que los últimos cuatro años fueron los más calurosos.
Además, en 2025 se registró el mes de junio más cálido desde que hay datos. En lo que respecta a las lluvias, la precipitación media fue de 1.524 litros por metro cuadrado, lo que representa un 18 % más de lo habitual. Por meses, enero fue extremadamente húmedo; abril y noviembre, muy húmedos, y diciembre, húmedo. En contraposición, junio fue muy seco, y julio, agosto y octubre, secos, mientras que los meses restantes se consideraron normales.
Modelo bioquímico
Durante la presentación del informe también se ha abordado la nueva herramienta de MeteoGalicia, destinada a entender mejor cómo se comporta el mar y, especialmente, las rías. Se trata de un modelo biogeoquímico, desarrollado junto con Intecmar y Cetmar, que analiza todas las Rías Baixas y que permite comprender cómo se mueve el agua de unas a otras.
También ofrece información sobre otros aspectos fundamentales para el buen estado de las rías y su productividad, como los niveles de oxígeno o la disponibilidad de nutrientes. La conselleira destacó que estos datos se traducen en una mejor base para adoptar decisiones que afectan al litoral y al mar, ya que permiten anticiparse a posibles riesgos ambientales, cuidar mejor de los ecosistemas marinos y apoyar de forma más eficaz a los sectores vinculados al mar.