El padre de Adrián Rodríguez, sobre el infierno de la recaída en las drogas del actor: «Tuve que cortar radicalmente»

P. V. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Antonio, padre del actor Adrián Rodríguez
Antonio, padre del actor Adrián Rodríguez ATRESMEDIA

«Son muchos años de adicciones, muchos desengaños», asegura Antonio Rodríguez, que ha revelado que su hijo pasó ya por cinco centros de desintoxicación

14 nov 2025 . Actualizado a las 14:59 h.

El actor Adrián Rodríguez, conocido por sus papeles en Física o Química y Los Serrano, hizo público hace solo unos días que había sufrido una recaída en las drogas que le han hecho volver al tratamiento para recomponerse. Una vez más. Porque, como ha contado su padre, Antonio Rodríguez, a Sonsoles Ónega, el intérprete ha pasado ya por cinco centros anteriormente. 

El progenitor del actor de 36 años ha querido compartir cómo ha sido este proceso. «Son muchos años de adicciones, muchos desengaños», ha confesado, «lo esperas pero no lo esperas». Un ciclo de dependencias que empezó muy pronto y que su hijo arrastra hasta hoy. En parte, Antonio Rodríguez quiere responder a las muchas voces que cargan la responsabilidad de este tipo de problemas con las drogas en el entorno familiar. «Yo era camarero, su madre trabajaba como personal de limpieza de un geriátrico y su hermana es estudiante», enumera para evidenciar que no había nada que hiciera pensar que su hijo iba a ser víctima del consumo indiscriminado de estupefacientes. «Te culpabilizas, diciéndote que algo hemos hecho mal», lamenta.

En cambio, Antonio Rodríguez considera que buena parte del problema surgió cuando su hijo dejó su Barcelona natal, en donde vivía la familia, para establecerse en Madrid, de cara a labrarse su carrera como actor. Era lo suyo. No había sido buen estudiante, y la interpretación parecía lo suyo, a pesar de que no le gustaba la fama. «En ese momento, cuando se fue a Madrid y nosotros estábamos en Barcelona, no teníamos tanto contacto como para saber qué era lo que hacía allí realmente», reconoce. 

De vez en cuando, les llegaban rumores. Lo habían visto con estas compañías o en este lugar. Y él acabó confesando. «Nos dijo que salía mucho y, automáticamente, su madre y yo nos pusimos en contacto con un centro para meterlo dentro», especifica. El matrimonio se había separado, y él aprovechaba la circunstancia para intentar sacar lo que necesitaba de cada uno. «Lo que no se daba cuenta es que hablábamos entre nosotros», dice sobre la forma que tuvieron de ver que los manipulaba.

Fue una época de altibajos, en la que el actor recaía y parecía recuperarse una y otra vez. Desaparecía, dejaba de estar en contacto y, cuando «volvía a caer en el tema, volvía a su refugio». Al cobijo de sus padres. «Se pone a llorar, y te dice que no volverá a pasar más», rememora. Una circunstancia que les hacía estar siempre alerta, ya que reconoce Antonio que, en circunstancias así, nunca se deja de estar preocupado. En una ocasión tuvo que ir a recogerlo a un hotel y llevárselo en el maletero de un coche para que nadie lo viera. «Siempre estás pendiente del teléfono, con la angustia de pensar que en algún momento le va a volver a pasar algo», reflexiona.

Considera que el momento crítico fue cuando murió su madre. Adrián estaba en ese momento dentro de un centro, y tuvo que ir a buscarlo y sacarlo para que ella pudiera despedirse para siempre de él. «Era un jarrón de cristal que ahí terminó de romperse», dice como metáfora de su hijo. 

El momento en el que Adrián, por fin, reconoció públicamente su problema con las adicciones fue liberador para su padre. Pero confiesa que ahora, tras tantas recaídas, ha decidido alejarse. «He sido el último en tirar la toalla, porque mucha gente lo ha hecho ya antes», confiesa. «hace un año y medio que no lo veo en persona». Lo necesitaba, parar, cortar radicalmente. «Es dolorosísimo, pero tuve que hacerlo, porque eso te arrastra».