30 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.
Ángel María Carracedo Álvarez tuvo su primer contacto con la genética a los 12 años cuando leyó en la casa familiar de Santa Comba la «Biología» de Salustio Alvarado. Le fascinó la idea de que «de un piñón nacía un pino». Y, aunque reconoce que no escuchó «una palabra de genética» en toda la carrera de Medicina, se formó en el extranjero, dirige varios grupos de ámbito internacional y acumula todo tipo de premios. Si bien dejó la dirección del Incifor en el 2012, sigue acudiendo de manera quincenal y mantiene gran predicamento entre sus alumnos hacia los que se deshace en elogios.