Charlene se recupera, abrazada a su fe

martín bastos

SOCIEDAD

Action Press

La esposa de Alberto de Mónaco reaparece sonriente tras su ingreso hospitalario, visiblemente delgada y centrada en la religión

06 oct 2021 . Actualizado a las 09:29 h.

Charlene de Mónaco lleva desde mayo en su tierra natal, Sudáfrica. Un problema de salud la mantiene en aquel país, lo que ha hecho que se desaten todo tipo de rumores. Tantos que su marido, Alberto II, ha tenido que salir en varias ocasiones a desmentir que estén pasando por una crisis matrimonial. «No se marchó enfadada. No se exilió», llegaron a ser sus rotundas palabras. Además, desde el palacio monegasco han dado cuenta de los diferentes ingresos que ha tenido la ex nadadora. El último, el pasado 1 de septiembre, cuando, según el comunicado oficial, la princesa fue trasladada al hospital después de desmayarse debido «a las complicaciones surgidas de una infección otorrinolaringológica severa». Desde ese momento no habíamos vuelto a verla... hasta ahora cuando ella misma ha publicado una foto en sus redes sociales.

En la imagen se ve a una muy sonriente Charlene sentada ante un abultado libro con un jersey negro de cuello alto, un brazalete, discretos pendientes de perlas y un collar que parece ser un rosario. Sin embargo, a pesar de la amplia sonrisa, ha llamado la atención la delgadez de la princesa después de un mes sin apariciones públicas.

La fotografía está acompañada por solo dos palabras: «God bless» (Dios os bendiga). Parece que en estos momentos tan complicados la primera dama de Mónaco se aferra a su fe a la que se convirtió para poder acceder al torno del principado. Charlene era protestante pero tres meses antes de su matrimonio con Alberto de Mónaco se convirtió al catolicismo como exige la Constitución para reinar y para legitimar la sucesión de sus hijos. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha comprobado que para ella no fue solo un trámite ya que lo primero que hizo tras el nacimiento de sus mellizos, Gabriella y Jacques, fue ir a misa. Ahora, volvemos a verla refugiándose en la religión ante un libro que parece ser una biblia y con un rosario al cuello.

Sobre su situación familiar, el príncipe Alberto II sigue con su agenda. De hecho, este fin de semana ha estado en Mallorca inaugurando las nuevas instalaciones de un exclusivo club de tenis en Calviá. Allí aseguró que su mujer está «mucho mejor», por lo que se espera que pueda regresar con su familia en unas semanas. En cualquier caso, en estos meses distanciados hemos podido ver numerosas muestras de cariño entre la pareja, desde felicitaciones públicas hasta la visita que el príncipe realizó a Sudáfrica junto a sus dos hijos a finales de agosto.

Atenta a sus hijos

En cualquier caso ella permanece atenta a sus hijos a pesar de los miles de kilómetros que los separan. El 12 de septiembre vimos a la pequeña Gabriella con una pierna escayolada en una exposición canina internacional junto a su hermano. En esta ocasión les acompañaban Carlota Casiraghi y Carolina de Mónaco. Charlene, desde Sudáfrica, no dudaba en postear varias divertidas instantáneas de sus pequeños disfrutando con los animales: «Pasando tiempo con su tía, Carollina de Mónaco, y con sus primas en la exposición canina anual», escribía, en lo que parecía una mezcla de satisfacción por verlos tan felices, y añoranza por tenerlos tan lejos.

En este tiempo también se ha fortalecido su vínculo con Mónaco al asumir el día 1 de agosto el cargo de vicepresidenta de la Cruz Roja, una institución fundada por el príncipe Luis II, bisabuelo del príncipe Alberto, en 1948 y que preside el príncipe desde 1982. Ella estará en ese cargo hasta el próximo 2024.

Tras ver a Charlene sonreír de nuevo, solo cabe esperar y comprobar si se cumplen las previsiones de Alberto que estimaba el regreso de su mujer a finales de este mismo mes de octubre. En el principado se baraja que su reaparición pueda ser el 19 de noviembre, Día Nacional de Mónaco.