Es esta una pequeña historia de realidades que superan a las apariencias. Siete horas en una vida que se mantiene en un precario equilibrio aunque se le vayan perdiendo por el camino unas cuantas piezas. Un microcosmos destartalado que se desmorona con la misma velocidad a la que el mar erosiona las rocas.
No hay ni un ápice de postal en este pueblecito americano al que le han arrancado todos los filtros para dejarlo como lo que es: un amasijo de casas que mantiene apresadas rencillas y secretos que van pasando de una generación a otra. La ficción es un espejo realista en una historia de perdedores en la que ni siquiera hay tiempo para la crisis de mediana edad porque el mundo real nunca espera: convivir con el trauma, bañar al crío, lidiar con la madre, negociar con el ex, sobrevivir al trabajo. Intentar mantenerse cuerda. El siguiente amanecer a veces solo es posible alcanzarlo a base de mentiras, vapeo y unas cuantas cervezas.
Es la gente más anodina la que atesora la auténtica grandeza. Un elenco de personajes normales bajo la atenta mirada de una señora (en todos los sentidos del término) que todos los días libra una guerra. La verdadera lección de Lady Halcón es que la heroicidad no tiene que ir revestida ni de estética ni de ética. Mare of Easttown es un thriller que viene a resumirse en que simplemente seguir, estar, mantenerse, es a veces la auténtica proeza.