El Parlamento de Portugal dice «no» a un referendo sobre la Eutanasia

Su despenalización fue aprobada el 24 de febrero. El Presidente, Rebelo de Sousa, católico practicante puede vetarla


lisboa / corresponsal

Los diputados portugueses han dicho no a la celebración de un referendo sobre la eutanasia, como solicitaba la Federación por la Vida, amparada por 100.000 firmas y el apoyo de la Conferencia Episcopal lusa, para intentar impedir que el proyecto de ley de la despenalización de la eutanasia, aprobado el pasado 24 de febrero, siga su tramitación legislativa y entre en vigor.

Sin sorpresas, han votado en contra del referendo todos los diputados del Partido Socialista, del primer ministro António Costa, los del Bloco de Esquerda, de Catarina Martins, del Partido Comunista, de Jerónimo de Sousa, del animalista PAN, de André Silva, del Partido Ecologista Los Verdes y la independiente Jacir Katar Moreira. A favor han manifestado su voto todos los diputados del conservador, CDS-PP, de Francisco Rodrigues dos Santos, el populista André Ventura, de CHEGA y casi todos los centristas del PSD, de Rui Rio, quien junto a otros ocho diputados de su grupo ha votado en contra, recibiendo fuertes críticas dentro del ala más conservadora del PSD.

Tras el no de este viernes de los diputados lusos a avanzar con la celebración de un referendo sobre la eutanasia en Portugal «para dar voz al pueblo», como defendía la Federación Por la Vida, la Conferencia episcopal portuguesa, el exprimer ministro Passos Coelho, y lo expresidentes, Ramalho Eanes y Cavaco Silva, prosigue en la Asamblea de la República la tramitación del proceso legislativo de la despenalización de la muerte asistida en Portugal.

Una vez culminado el proceso legislativo, la ley tendrá que ser aprobada, en una votación final, en el Parlamento de Lisboa y posteriormente enviarla al Presidente de la República, el conservador, Marcelo Rebelo de Sousa, católico practicante, quien tendría que decidir si darle luz verde o vetarla a pocas semanas de las elecciones presidenciales, previstas para el próximo mes de enero.

El embrollo de la eutanasia en Portugal

marta otero

Los partidos tienen todavía que pulir diferencias para aprobar una ley que en España ya está mucho más definida

La eutanasia comenzó esta semana a abrirse camino en Portugal con la aprobación en el Parlamento de cinco proyectos de ley para despenalizar la «muerte asistida», un asunto que divide a la sociedad y cuyos detractores piden que se dirima en un gran referendo nacional. Los diferentes partidos tienen por delante ahora la difícil tarea de ponerse de acuerdo para concentrar en una única ley un embrollo de propuestas cargadas de matices.

  • El paciente. Todos los proyectos para una ley de eutanasia en Portugal reconocen, con diferentes palabras, al hipotético solicitante como una persona con una enfermedad que le produzca un sufrimiento que unos definen como «duradero e insoportable», otros como «intenso» y algunos como «intolerable y atroz». Todos coinciden en que los menores quedan fuera de esta posibilidad, excepto Iniciativa Liberal, que solo habla de menores con trastornos mentales que afecten a su capacidad de tomar decisiones. En España el solicitante debe «tener la nacionalidad española o residencia legal en España, mayoría de edad y ser capaz y consciente en el momento de la solicitud.
  • Los médicos. En España se establece un médico o médica responsable y otro consultor, mientras que en Portugal las propuestas varían entre dos facultativos o tres, porque algunos partidos incluyen también en su propuesta a un psiquiatra dentro de un equipo de tres personas que valoran la solicitud.
  • Quién puede administrar los medicamentos letales. En Portugal hay división: mientras que el Partido Socialista, el Bloco de Esquerda e Iniciativa Liberal incluyen a las enfermeras en este papel; el PAN y los Verdes consideran que es una tarea reservada en exclusiva a los médicos. En España también se adjudica el papel al médico o médica responsable.
  • Objeción de conciencia. Todas las propuestas en Portugal contemplan la objeción de conciencia por parte de los profesionales. Los socialistas piden que esta se comunique al paciente dentro de un período que no exceda las 24 horas y se deben especificar las razones que la motivan. Sugieren un documento firmado dirigido a la persona responsable del centro sanitario. En nuestro país la proposición de ley habla de crear un registro de profesionales sanitarios objetores para facilitar la gestión de la prestación.
  • El lugar. En España la propuesta recoge que «la prestación de la ayuda para morir se realizará en centros sanitarios públicos, privados o concertados, sin que el acceso y la calidad asistencial de la prestación puedan ser menoscabadas por el ejercicio de la objeción de conciencia sanitaria o por el lugar donde se realiza». En Portugal, los socialistas proponen que se realice «en casa del paciente o en otro lugar indicado por él», mientras que otros grupos apuestan por centros públicos o privados y Los Verdes proponen solo centros públicos.
  • El proceso. Las propuestas de los distintos partidos portugueses hablan de la obligación de firmar un documento escrito para solicitar la eutanasia en presencia del médico elegido por el paciente. Algunas hablan de un formulario más explícito sobre la enfermedad, la evolución y las posibilidades terapéuticas. En España también se prevé la firma de una solicitud, y en dos días el médico responsable tiene que iniciar con el paciente un proceso de deliberación de veinticuatro horas tras el cual el enfermo deberá ratificar su decisión.
  • El equipo de evaluación. Los socialistas portugueses hablan de un comité que verifica el proceso, compuesto por dos abogados, un médico, una enfermera y un especialista en bioética. Otros grupos hablan de «nueve personalidades» y otros de siete. En nuestro país se establece la figura de la Comisión de Evaluación y Control, que designa a dos miembros para comprobar que se cumplan los requisitos de la solicitud y deben elevar una propuesta para la aprobación o denegación de la eutanasia en el plazo máximo de siete días. Una vez que se obtiene la resolución positiva de esta comisión, los médicos competentes pueden continuar con el proceso.

La propuesta española: 22 días para todo el proceso

En la proposición de ley orgánica para la regulación de la eutanasia en España se incluye un capítulo que detalla, con días exactos, cómo sería el «procedimiento para la realización de la prestación de ayuda para morir». Por los plazos legales, el proceso duraría unos 22 días.

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