«La ballena de Cíes puede comunicarse con otra de Canadá»

Los científicos sostienen que el nuevo avistamiento del gigante del océano confirma la recuperación del animal en la costa gallega

La ballena azul que se alimentaba en Cíes era un ejemplar joven, de unos dos años y 18 metros
La ballena azul que se alimentaba en Cíes era un ejemplar joven, de unos dos años y 18 metros

El verano gallego está siendo muy cálido y seco gracias a la persistencia de la circulación del nordés. Este viento no solo limpia de nubes el cielo de la comunidad y eleva el termómetro, sino que también pone en marcha el afloramiento costero, un fenómeno que llena de vida las aguas de la costa gallega. Las explosiones de fitoplancton atraen a todo tipo de especies marinas, desde las sardinas hasta el animal más grande que ha existido en la historia de la Tierra: la ballena azul. En las últimas semanas varios pescadores fotografiaron ejemplares de este gigante del océano frente a las Islas Ons. El miércoles investigadores del Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), con sede en O Grove, tuvieron la oportunidad de seguir durante tres horas seguidas a un ejemplar que se estaba alimentando de kril, un pequeño crustáceo, entre Cíes y Sálvora. «El poder estar durante tanto tiempo recogiendo datos ha sido un éxito científico. No es fácil tener la oportunidad de poder estudiar tan en profundidad a una ballena azul, no solo aquí en Galicia, sino en todo el mundo, incluso donde más abundan. No descartamos que todos los avistamientos de los últimos días se correspondan con un único ejemplar», reconoce Bruno Díaz, director del BDRI y del proyecto Balaenatur que financia la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Los investigadores tomaron una valiosa información sobre el comportamiento del animal, un ejemplar joven de unos dos años y 18 metros, mientras se empachaba de su comida favorita entre las islas. «Para una ballena azul el espacio que hay entre Cíes y Sálvora es como para nosotros el salón de nuestra casa», explica Díaz.

Comunicación global

La ballena azul es un animal extraordinario, y no solo por su enorme tamaño. Su concepto del hogar abarca todo el océano, igual que su capacidad para comunicarse entre con sus semejantes. Desde la perspectiva humana el hecho es que una ballena azul anda sola por Galicia alimentándose. Pero a través de los ojos del mamífero la realidad es muy diferente. Únicamente se ha separado un momento de su grupo, al que puede informar sobre lo bien que se come en las aguas gallegas en cualquier momento. «Este ejemplar pudo haber llegado de las Azores, donde está el resto de la familia y estar comunicándose con ella. Los sonidos de baja frecuencia y longitud de onda muy amplia que emiten les permiten conversar con otra ballena que está en Canadá. Se habla incluso de que existen grupos acústicos que pueden establecer contacto por todo el mundo. Las distancias para ellas no son un problema», apunta el investigador.

Memoria histórica

Este mamífero marino tiene, además, una memoria histórica. Tras la caza indiscriminada a la que se vio sometido durante el siglo XX, dejó de acercarse a la costa gallega, donde no le aguardaba nada bueno. Los investigadores creen que la prohibición de la caza desde 1985 comienza ahora a dar sus frutos. «Llevamos cuatro años consecutivos observando ballenas azules en Galicia. Todo apunta a que estamos ante una tendencia que habrá que ir confirmando. Estos animales van donde hay comida, se guían por los afloramientos costeros y saben que aquí hay alimento para ellas», subraya Díaz.

Y aunque las ballenas azules ingieren en un solo bocado toneladas de kril, no suponen ninguna amenaza para el pequeño crustáceo que ocupa una posición vital en la cadena trófica. Más bien al contrario. A través de sus heces, que tienen una alta flotabilidad, fertilizan la superficie marina. Como son animales de grandes dimensiones, el volumen de las defecaciones también es muy importante y ejerce de abono para el crecimiento del plancton, que sirve de alimento para el kril. Por tanto, en el referente a la cadena alimenticia, las ballenas azules nunca restan y siempre suman.

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