La Fundación 'la Caixa' apoya, a través de CaixaBank, a West Galicia, una asociación que lucha por el diagnóstico y tratamiento de los niños con este síndrome
30 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.La Fundación La Caixa ha otorgado una ayuda de 10.000 euros a West Galicia, una asociación que lucha por el diagnóstico precoz y el tratamiento duradero de enfermedades complejas como la epilepsia, el autismo y el Síndrome de West, que afecta fundamentalmente a niños menores de un año de edad. La aportación de La Caixa a la organización irá destinada, en su mayoría, a facilitar tabletas y otros soportes tecnológicos para sus usuarios en distintos puntos de Galicia, así como también servirá para la gestión y organización de un campamento de verano.
«Para muchos niños con diversidad funcional es imposible acceder a material escolar, debido al covid-19. No pueden compartirlo con otros. Por eso, sus mecanismos de aprendizaje se pueden facilitar y hacer más higiénicos con el uso de tabletas», explicó Carmen Blanch, presidenta de West Galicia. La iniciativa de La Caixa permitirá brindar estos equipos informáticos a 25 niños y jóvenes de entre 7 y 21 años.
La Caixa apoya y colabora con la asociación en tres grandes proyectos, según detalló Blanch: los «respiros familiares», la piscina adaptada para niños con enfermedades complejas, y los campamentos de verano, que cuentan, además, con apoyo del Concello de A Coruña y de la Xunta de Galicia.
Se trata de actividades que buscan contener a los pacientes y, sobre todo, a sus familias, especialmente durante las primeras etapas del diagnóstico, en las que las familias suelen experimentar dudas y sentirse solas. «La asociación quiere dar cobertura todas las familias que deseen apoyo de cualquier tipo: afectivo, terapéutico (fisioterapia, logopedia, hipoterapia, natación terapéutica, estimulación precoz), terapias psicológicas para las familias, información en general o simplemente hablar», explica West Galicia en su sitio web.
«Los campamentos son de convivencia, ya que desde West no creemos en la inclusión, que implica incluir a alguien excluido. Son una actividad que realizamos todas las semanas desde junio hasta septiembre, con personal especializado, logopedas y pedagogos que facilitan herramientas para todos los niños», precisa Carmen Blanch.
A los campamentos asisten niños y jóvenes de entre 3 y 21 años, y se busca la complementación entre niños con desarrollo normal y diversidad funcional. «Este año ha sido un éxito. Hubo que hacer modificaciones para que se pueda realizar la actividad, ya que a muchos de estos niños les es imposible llevar la mascarilla todo el tiempo, pero se han tomado las medidas de seguridad necesarias y hemos tenido campamentos cada semana. Ha habido una hermosa aceptación por parte de familias de tipología normal que han participado, lo cual suma muchísimo de un lado y también del otro. La ternura y la complicidad de los campamentos es algo maravilloso», destacó.