Rafael Silva: «Estábamos preparados para poder asistir a más pacientes de covid-19»

Tuvieron a una persona afectada 52 días en la uci, pero esta semana quedaron libres de la nueva enfermedad


Santiago / la voz

El hospital HM Rosaleda quedó esta semana libre de pacientes de covid-19. Desde marzo estuvo en la primera línea de asistencia a la pandemia, y llegó a tener al mismo tiempo hasta 14 ingresos de personas afectadas de la nueva enfermedad, tres en la uci y once en otras unidades de hospitalización, explica Rafael Silva, director territorial en Galicia del grupo privado. En el área sanitaria de Santiago tienen también el hospital HM La Esperanza y un centro de salud en Lalín. «Esta crisis fue una situación nueva, una experiencia que espero que no se repita, aunque aquí el impacto fue mucho menor que en los hospitales de HM en Madrid. Allí fue impresionante», sostiene.

-¿Cómo valora la experiencia aquí?

- En Santiago atendimos a 14 pacientes de covid-19 de la sanidad pública y 25 más de seguros privados. Las estancias fueron muy altas. Una persona permaneció en la uci 52 días, fue la que más. Estamos muy satisfechos, porque el 100 % de quienes estuvieron en la uci salieron adelante.

-¿Destaca alguna situación en especial?

-Tratamos casos como el de una señora de 102 años, de la residencia de San Lázaro [DomusVi], que superó la enfermedad. Fue una satisfacción enorme. Y personas más jóvenes de la misma residencia, con una situación epidemiológica semejante o mejor, fallecieron. El virus es muy desconocido. Había tratamientos que a unas personas les funcionaban y a otras no, sin saberse el motivo.

-Solo atendieron covid-19 en HM Rosaleda. ¿Fue suficiente?

-Sí, estábamos preparados para poder asistir a más pacientes. En nuestros centros de Santiago y A Coruña teníamos planes de contingencia, que aquí preveían utilizar HM La Esperanza para esta asistencia, pero no fue necesario.

-Se habilitó la residencia de mayores de Porta do Camiño para asistir covid-19 y se programó un hospital de campaña. ¿Cómo ve esas decisiones?

-Entiendo que se hizo una planificación así por si hiciese falta, por si la situación llegaba a ser tan tremenda como en Madrid o Barcelona. En el momento de máxima ocupación, en HM Rosaleda utilizamos el 50 % de la zona reservada para el covid-19, una sola planta. Y los hospitales públicos tampoco estuvieron llenos. No hubo la gran demanda que desbordase los medios asistenciales, una situación que se notaba cuando tenía contactos con Madrid y me hablaban de la preocupación por los apuros que tenían en los días más duros de la crisis.

-¿Aquí llegó a haber tanta preocupación?

-En Galicia la circulación del virus no fue tan brutal. Llegó con unos efectos más atenuados y ha circulado muy poco. En HM hicimos el test serológico a toda la plantilla de nuestros centros gallegos y a colaboradores externos.

-¿Y qué concluyeron?

-Realizamos unas 1.400 pruebas, y solo el 1,5 % reflejaron anticuerpos.

-¿Piensa que podrá haber un rebrote este año?

-Esta fue una experiencia muy dura, que espero que no se repita. Porque a parte de haber sido un problema muy serio de salud pública, por lo que supuso de pérdidas de vidas y de complicar la asistencia sanitaria, social y económicamente supone un palo para muchas familias y para el tejido económico en general, pues todo está encadenado. Si viene otra pandemia tan seria, a parte de los problemas sanitarios, el económico será mucho más gordo. Por eso hay que tener cuidado para que no haya un rebrote.

«Ahora vemos complicaciones que, si hubiesen acudido antes, no serían tan graves»

«Tenemos implantadas medidas para garantizar la máxima seguridad dentro de lo que es pelear contra un virus, con todos los protocolos que marca la autoridad sanitaria: señalización, distanciamiento social, higiene, limpieza y desinfección extrema, citas para consultas más distanciadas. Estamos centrados en que no vuelva a repetirse», argumenta Rafael Silva.

-¿Cómo es la situación ahora?

-Retomamos la actividad poco a poco. Los datos medios en la segunda quincena de mayo son en urgencias un 25 %, y en actividad quirúrgica, un 30 %. Es mejor que la quincena anterior, pero aún lejos de la normalidad. La actividad del resto de la patología fue de menos del 20 % desde marzo. Fue sorprendente.

-¿Por qué sorprendente?

-En nuestro histórico, en Santiago se detectaban dos o tres infartos por semana y tuvimos uno en mes y medio. Y en otras dolencias fue parecido. Se redujo la afluencia de patología grave. Ahora aún estamos lejos de la normalidad, pero empieza a llegar esa patología, y se ven pacientes muy deteriorados, con complicaciones que si hubiesen acudido antes al hospital no serían tan graves.

-¿Cómo prevén la desescalada?

-Aquí las urgencias están condicionadas por los accidentes de tráfico y laborales, las lesiones deportivas y problemas de salud que se agravan. El tráfico ha caído mucho, hay muchos ERTE, y la actividad deportiva se ha suspendido y la han dado por finalizada. De esos tres ámbitos llega muy poco, y los problemas de salud empiezan a venir. Estamos lejos de la normalidad de antes y prevemos que las urgencias tardarán en recuperarse.

-¿Les ha afectado laboralmente esta crisis?

-No pudimos presentar un ERTE. La situación es semejante a antes.

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