Diego Losada: «En las cadenas públicas se magnifica todo, pero así debe ser»

El periodista coruñés conduce «La mañana» de La 1 desde la marcha de María Casado. Se enteró en directo de su despedida


madrid / colpisa

Diego Losada (A Coruña, 35 años) presenta en solitario La mañana de La 1 de TVE desde la marcha de María Casado tras conocerse que la cadena no contaba con ella de cara a la próxima temporada. El periodista se incorporó al formato durante las pasadas vacaciones de Navidad y ahora es la cara de TVE en una franja en la que compite «nada más y nada menos que con Ana Rosa [Quintana], Susanna Griso y [Antonio García] Ferreras».

-¿Cómo vivió la marcha de María Casado?

-Con una gran sorpresa. Al final, lo viví en dos etapas. Primero, el anuncio de que no seguiría, y después, la despedida repentina, que tampoco nos esperábamos. Hablé el lunes con ella, y estaba muy afectada. Los que nos dedicamos a esto entendemos el juego y sabemos que estas cosas pueden pasar, pero cuando ocurren siempre vienen de sorpresa. Yo creo que María dio una gran muestra de profesionalidad. La tía siguió presentando, y nosotros intentábamos apoyarla lo máximo posible, porque se le veía muy emocionada.

-¿Qué pensó en el momento de conocer su adiós?

-Cuando el viernes se despidió por sorpresa, en un primer momento sentí rabia, porque, de haberlo sabido antes, le hubiésemos preparado un homenaje, un vídeo de sus cuatro años de trayectoria, un ramo de flores. Y no lo pudimos hacer porque ninguno lo sabíamos. Luego lo piensas, y dices: qué muestra de humildad, qué manera de irse. No ha querido ser protagonista ni nos ha querido comprometer al resto. Fue una despedida muy sencilla, pero yo creo que con muestras de su carácter.

-Ya lo había hecho en Navidad, pero, ¿cómo ha sido la adaptación a presentar «La mañana» en solitario?

-Yo llegué a La mañana presentando La mañana. Es curioso, porque mi estreno, que fue en la última semana del año, fue como presentador porque María estaba de vacaciones. Así que recuerdo un impacto mucho mayor aquella vez, cuando llegué a un equipo que no conocía, y en unas semanas muy políticas, con formación de Gobierno, aunque fuese Navidad. Y en este caso me ha costado menos, porque ya conocía la dinámica. Así te preparas más psicológicamente para lo que viene durante estos próximos meses, dado que el programa más o menos lo tenemos controlado.

-¿Cómo le va a afectar la reestructuración de las mañanas de La 1?

-La verdad es que lo que más me preocupa es el ahora. Me quedo yo al frente hasta septiembre, y sabemos que van a ser meses duros, porque competimos nada más y nada menos que con Ana Rosa, Susanna Griso, Ferreras. Y ahí estoy yo, que, al fin y al cabo y entre comillas, soy un recién llegado. Entonces, asumo esa responsabilidad y también ofrezco al nuevo equipo que empezará en septiembre toda nuestra experiencia y buen hacer para que se ande camino de cara a la próxima temporada.

-¿Diría que se magnifica todo cuando se habla de una televisión pública?

-En las cadenas públicas se magnifica todo, pero también es cierto que así debe ser, en cierto modo. Los que trabajamos en la pública no debemos olvidar que somos servidores públicos, y, por tanto, la gente tiene todo el derecho a criticar, a opinar y a exigirnos la máxima calidad. Somos conscientes de dónde trabajamos y a quién nos dirigimos. Tanto en Telemadrid, donde estaba antes, como aquí siempre he dicho que nuestros jefes son realmente los ciudadanos.

-¿Cómo ve a Mónica López dando el salto como presentadora?

-Es una mujer muy admirada en la redacción por sus conocimientos, por su manera de gestionar el departamento, y es una profesional solvente. No tengo ninguna duda de que lo hará de maravilla y de que la gente se enamorará de ella.

-Ayer salió el nombre de Aimar Bretos como su posible compañero, aunque rechazó la oferta.

-Me imagino que irán saliendo todavía más nombres. Entiendo que hay mucha expectación ante un programa ambicioso que está destinado a ser la referencia en las mañanas, y es normal que luego eso se traduzca en ese tipo de informaciones.

-Tiene usted una banda de rock llamada Durden, y cuyo logo es un mono espacial. ¿Tiene que ver ello con la película «El club de la lucha»?

-Sí. Es una afición que poco a poco se ha ido agrandando. Hemos compuesto canciones, dado conciertos y la gente se lo pasa bien y nosotros también. Hubo un tiempo, cuando empezaba, que lo tenía más camuflado, por miedo, por vergüenza, pero ha llegado un punto en el que me resulta una manera distinta de comunicar. Igual que en El club de la lucha, la banda es mi alter ego donde puedo contar otras cosas que igual en la tele no puedo. Y no me resulta difícil compaginarlo con mi trabajo porque es necesario para que yo trabaje bien. 

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