«Una boda sin abrazos no es lo mismo»

Aunque las cancelaciones y aplazamientos predominan, en los hoteles y salas de eventos empiezan a detectar interés en retomar los enlaces a partir de agosto


Santiago / la voz

Pocas veces coinciden con tanta exactitud los responsables de las salas de eventos y hoteles a la hora de valorar cómo se presenta una temporada, la actual, que está marcada por el parón total derivado de la crisis del coronavirus. Los propietarios dan por perdida la temporada y el año. «Teníamos 29 bodas, de las que 25 pasaron al año que viene. Las otras son para septiembre y octubre y aún no se nada de ellas. El año está perdido», apunta Manuel Vidal, del Pazo do Asador, Pazo da Retén y Scala. Su situación no es un caso aislado.

Alba Vidal e Iván Iglesias, de Touro y Tordoia, tenían todo listo para casarse el 1 de agosto. Pero han aplazado la celebración al 14 de agosto del 2021. Explican que Alex Uzal, de Fílmate Fotografía y Vídeo, «iba a ser nuestro fotógrafo, y tras un año de preparativos todo quedó suspendido para el año que viene. La fiesta era en el Pórtico (Cacheiras). Nos iba a casar el alcalde de Teo en el mismo salón, y venía gente de Barcelona e Inglaterra», comenta Alba. Su preocupación sobre las medidas con las que tendría que celebrarse la fiesta fue determinante para tomar la decisión de aplazar. «Una boda con mascarillas, sin poder acercarte, no es lo que quiero. Las bodas son fiestas de sentimientos, de abrazos y besos. No sería lo mismo». Solo unos días antes de posponer la celebración, Alba recibió el aviso de que su vestido había llegado. «Ese día me dio un bajón, pero es mejor aplazar. No pienso cambiarlo, porque es mi vestido. En la tienda me dicen que no lo vea, y así no lo aburro». Alba e Iván tienen una lista de 170 invitados: «Algunos me decían que no suspendiera y que escogiera a cien, pero los quiero a todos con nosotros». Alba e Iván están pensando en «ir a firmar, y dejar la fiesta para el año que viene». Ahora, con un año por delante y buena parte de los preparativos listos, tendrán que actualizar algunas cosas, «como las invitaciones, que hay que hacerlas nuevas con fecha nueva. Un año de preparativos para tener todo perfecto, y ahora otro por delante», asume la pareja.

La situación de Alba e Iván la viven estos días otras parejas de novios, que han visto truncados sus planes. En el Hotel Los Abetos, Félix Álvarez muestra su preocupación por el goteo interminable de suspensiones y aplazamientos, al que se unen las cancelaciones de reservas, sobre todo de grupos extranjeros. «Lo que iba a ser en junio pasó primero a julio y de ahí a septiembre y octubre. Y luego para el año que viene. Los eventos están perdidos», dice el director del hotel.

Jorge San Martín, del Hotel Monumento San Francisco, apunta que el 40 % de las bodas se han aplazado para el 2021, y un 10 %, para después de septiembre. Estos dos grupos corresponden a todas las que tenían para celebrar entre mayo y agosto. «Lo que aguanta, de momento, es lo que ya iba a ser en septiembre y octubre».

En Fogar do Selmo, Manuel Pérez ve perdida la temporada: «La mayoría serán el próximo año. Se fueron suspendiendo y solo queda alguna de pocos invitados». En el Hotel Congreso también afrontan el futuro inmediato con suma preocupación, porque la recuperación, dicen, «está lejos».

Los organizadores ven movimientos para celebrar las comuniones este verano

Las primeras comuniones resisten mejor que las bodas las restricciones derivadas de la pandemia, pero tampoco será un buen año para estos eventos. Las que iban a celebrarse en abril y mayo quedaron aplazadas, muchas sin fecha, y unas pocas tendrán lugar en septiembre. Esta es la coletilla que repiten los organizadores de esas celebraciones. En el Pazo do Asador y Scala tenían previstas 67 comuniones. Aunque todas están aplazadas o pendientes de confirmación, también hay quien se anima. «Recibimos llamadas para retomar ocho primeras comuniones en julio, y el 13 de junio tenemos tres. Esto no salva el año ni la temporada, pero da ánimos», apunta Manuel Vidal.

En el Hotel Congreso también creen que las comuniones soportan mejor la situación, porque «son de un número menor de invitados. Nosotros abrimos el 8 de junio por comuniones», indican. En Fogar do Selmo recuperarán la actividad a finales de junio con algunas comuniones, y conservan la esperanza de que se mantengan algunas de las celebraciones previstas a partir de julio, agosto y septiembre.

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