«A las jugadoras nos ha sentado mal que ni siquiera se estudiase un protocolo de vuelta»

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

SOCIEDAD

Juan Catalán (Cedida)

La delantera vilagarciana del Valencia Mari Paz Vilas afea la doble vara de medir fijada para la desescalada de la élite del fútbol masculino y de un balompié femenino sin opción a retomar la Liga de Primera

16 may 2020 . Actualizado a las 12:23 h.

Mari Paz Vilas Dono (Vilagarcía de Arousa, 1988) sobrelleva en Valencia el confinamiento decretado en el estado de alarma imaginándose de vuelta junto a su familia el próximo mes. Con la Primera División Femenina 2019/20 finiquitada ya por parte de la Real Federación Española de Fútbol, el Valencia Féminas C.F. dará vacaciones a toda su plantilla el 1 de junio.

-Valencia todavía se halla en la Fase 0 de la desescalada, con más de 1.300 fallecidos por covid-19. ¿Cómo se encuentra usted?

-Pues… Aquí, ahora mismo, estamos en Fase 0 como dices. Tenemos unos horarios para poder salir a hacer deporte, por lo menos es un paso adelante. Y acabo de escuchar que el lunes pasamos a Fase 1. Las dos primeras semanas fue más complicado, pero ahora ya estaba acostumbrada. Ves la gravedad del asunto. Que no puedes jugar. Eso sí, deseando pasar a Fase 0, para por lo menos salir a correr, y sentir un poco de libertad. Yo intento tener la cabeza ocupada. Al final, los que nuestras familias están bien somos unos privilegiados.

-Lleva 14 años haciendo su vida lejos de Galicia. ¿No sé si eso la ha ayudado a sobrellevar mejor el confinamiento sin el contacto directo de su familia?

-Al final a mi familia la veo dos veces al año. He hecho más videollamadas con mi familia que si no estuviese confinada. El problema es la falta de liberdad. Encerrada en un piso, sin poder entrenar con normalidad, se hace muy difícil.

-Y deportivamente, ¿cómo ha llevado estos dos meses?

-Bueno… Es complicado. Es complicado. Porque te entrenas en 4 metros cuadrados, 5 como mucho. Y no haces nada relacionado con el fútbol. Yo no tenía ni cinta para correr. Solo una bicicleta. Tres, cuatro días a la semana teníamos entrenamientos por Zoom -aplicación de videollamadas-. Entrábamos todo el equipo, y el preparador físico nos iba pautando. Pero no tiene nada que ver. Es un entrenamiento con una cámara, que tienes que hacer como mucho en 3 metros cuadrados, y sin ningún tipo de material más allá de botellas de agua y alguna mancuerna.

-La Liga Iberdrola -Primera Femenina- paró por el estado de alarma con casi un tercio de campeonato aún por delante. Pero al contrario que la Primera y Segunda masculinas, no se reanudará evolucione como evolucione la pandemia. ¿Qué le parece?

-A ver… Realmente hay que tener en cuenta que supone un coste muy grande poder reanudar una liga. Hay un protocolo a seguir, y cuesta mucho dinero. Pero lo que nos ha sentado mal a las jugadoras es que ni siquiera se hubiese estudiado un protocolo de vuelta, independientemente de que después muchos equipos de nuestra Liga no tuviesen la capacidad económica para llevarlo a cabo. Pero primero debería haber ese protocolo para ver si resultaba viable o no retomar nuestra Liga.

-Este doble rasero ha alimentado en las últimas semanas el debate sobre si la Primera femenina debe seguir bajo el control de la Real Federación Española de Fútbol, o constituirse en liga profesional...

-Ahí yo no podría entrar mucho, porque desconozco lo que hay detrás de estos estamentos. Desconozco lo que sería mejor para nosotras. Sería atrevido decir qué es mejor o no.

-La pandemia llega justo cuando el fútbol fememino empezaba a atraer una cantidad considerable y creciente de espectadores a los campos, y de patrocinadores para hacer crecer sus estructuras. ¿Lo que está sucediendo lo pone todo en peligro?

-El fútbol femenino ya lleva unos años despegando. No creo que esta pandemia vaya a parar el crecimiento del fútbol femenino. Puede afectar a nivel de patrocinadores, de dinero que pueda entrar por fútbol televisado. Pero como a nosotros, a todo el deporte, también al fútbol masculino. Incluso creo que la gente está deseando poder volver a ver fútbol femenino. Y tenemos la esperanza de que cuando volvamos a competir, ya haya salido una vacuna, y podamos jugar delante de público. Este deporte es bonito, pero con gente. Nosotras somos felices haciendo feliz a la gente que nos viene a ver.

«A nivel psicológico ha sido un año difícil. Nos hubiera gustado salvarnos en el campo»

-Lo cierto es que a su equipo, el Valencia, la decisión de poner punto final a la competición, y sin descensos, le ha beneficiado. Después de 22 partidos, era penúltimo con solo 17 puntos…

-Sobre el papel, sí. Pero realmente, nosotras habíamos estado en puestos de descenso únicamente en esa última jornada, no antes. No nos gustaba vernos ahí en esa última jornada, y salvarnos por la decisión que se ha tomado para la Liga. Nos hubiera gustado salvarnos en el campo.

-En agosto del año pasado mostraba su ilusión por la nueva temporada que empezaba, tras una campaña anterior que salió rana. ¿Dónde se torció todo?

-Pues [se ríe]. A ver… Es complicado. Llevamos tres años complicados, con muchos cambios. No sabría decirte qué es lo que nos ha hecho llegar aquí, qué ha pasado. Me imagino que son etapas.

-Termina con el quizá registro goleador más discreto de su carrera, 8 goles en 22 jornadas. ¿Cómo valora el curso a nivel personal?

-Al final, este es un deporte de equipo. Si el equipo no está bien, es complicado que una jugadora consiga su mejor registro, o esté a su máximo nivel; y aún estándolo, que destaque. A nivel psicológico ha sido un año difícil para todas.

-El Deportivo debutó en la Primera como equipo revelación. Cuarto clasificado, tras varias jornadas al frente de la tabla al inicio del campeonato…

-Pues la verdad es que estoy muy orgullosa. Al final es un equipo gallego, que ha estado ahí arriba, y con un juego muy alegre, que ha mantenido toda la Liga. Claramente es el equipo revelación.

-¿Hay un futuro blanquiazul para Mari Paz?

-Je, je… De momento tengo contrato con el Valencia hasta el 30 de junio, y no sé qué puede pasar. No puedo decir dónde jugaré la próxima temporada, porque ni yo misma lo sé.

Para Vilagarcía sería bonito ver al Arousa en Segunda B

-Usted fue jugadora del Arousa. Si las circunstancias lo permiten, el equipo volverá a disputar, en julio o agosto, una fase de ascenso a Segunda División B por primera vez en 27 años... 

-Sí, fui jugadora del Arousa hasta los 15 años. Recuerdo ver de niña al Arousa, y que mi familia me contaba que había jugado en Segunda B (la última ocasión, en la temporada 1993/94), de lo que yo no me acuerdo. Para la ciudad sería bonito ver al equipo en Segunda B. Es una competición súper bonita. Vilagarcía es una ciudad donde gusta mucho el fútbol, y la Segunda B llama muchísimo. 

-Como su Valencia, el Atlético Arousana, el equipo femenino del que salió catapultada hacia el fútbol profesional con 17 años, se ha salvado por la campana del estado de alarma, coincidiendo con su trigésimo aniversario…

-El Arousana también lleva unos años que por desgracia va peor. Pero tengo la esperanza de que empiece a remontar, y vuelva a tener ese nombre que antes tenía.

-Este año estaba previsto en Vilagarcía el primer torneo de fútbol base femenino de Galicia, en el mes de junio, con usted de madrina. ¿Otra razón para odiar el 2020? 

-¡Jolín! ¡Ya ves! La verdad es que me da muchísima pena. Estaba muy ilusionada con ese torneo. Sabía la ilusión que tenía la gente de la organización, el trabajo que había detrás. La verdad es que es una pena que no se pueda realizar. Yo en esas fechas estaría entrenándome con el Valencia, pero ya había pedido permiso para viajar y poder estar ahí en la entrega de trofeos.