La pandemia elimina la contaminación de Galicia

Un estudio recoge una caída de hasta un 76 % de los gases que afecta a la calidad del aire en las ciudades gallegas


Redacción

La comunidad científica está analizando la primera pandemia global de la historia desde todos los frentes. Mientras muchos investigadores se esfuerzan por descubrir una vacuna que ponga fin a la crisis sanitaria, otro muchos estudian los efectos derivados del confinamiento masivo de la población, un escenario insólito. La ciencia del medio ambiente está aprovechando el escenario actual para obtener datos muy valiosos que confirman el impacto de las actividades humanas.

Uno de los aspectos más evidentes de la huella antropogénica se encuentra en la calidad del aire. Un estudio dirigido desde la Consellería de Medio Ambiente acaba de despejar todas las dudas sobre el origen de la contaminación atmósferica en las ciudades. «Se ben a calidade do aire tanto nas zonas máis urbanas coma en zonas rurais de Galicia é boa, a limitación da mobilidade, e por tanto a ausencia de tráfico rodado, fai que sexa mellor», asegura Ángeles Vázquez conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, que ayer mantuvo una videoconferencia con los técnicos de MeteoGalicia sobre los efectos del COVID-19 en la atmósfera gallega.

Aunque en las urbes de la comunidad se registran habitualmente niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) inferiores a otras ciudades de España y el mundo, el estudio pone de manifiesto una caída demasiado significativa como para pasar por alto la reflexión a la que invitan los datos. «Os resultados obtidos son un impulso e unha motivación para tomar medidas en prol dunha mobilidade máis eficiente nas cidades, para conseguir unha redución do tráfico e que se aposte polo fomento do uso da bicicleta ou de transporte público», sostiene. «Hai que recordar además que Estratexia Galega de Cambio Climático e Enerxía é unha ferramenta coa que impulsar esta cultura de mobilidade, con iniciativas como o transporte á demanda. Necesitamos a colaboración dos concellos, pola súa responsabilidade en cuestións como a ordenación dos tráfico», añade Vázquez.

El estudio recogió datos de concentración de dióxido de nitrógeno en algunas de las estaciones de la red gallega de la calidad del aire como Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo durante las dos primeras fases de confinamiento, desde el 14 al 28 de marzo y desde el 28 hasta el 13 de abril. Los resultados se compararon a continuación con la quincena previa a la declaración del estado de alarma.

Durante el primer período de confinamiento se observó un notable descenso, con una reducción del 54% en la estación de Vigo, del 47% en Ourense, seguida de un 29% en Pontevedra y un 11% en Lugo. En la siguiente etapa, que coincidió con el endurecimiento de las medidas de aislamiento previas a Semana Santa, los niveles de NO2 no solo mantuvieron la caída sino que se intensificó de manera significativa, alcanzado los valores más bajos registrados hasta el momento. En Vigo se redujo un 76 %, en Ourense un 60 %, en Pontevedra un 51 % un 40 % en Lugo.

La investigación también estudió otros tipos de contaminantes como la presencia de partículas en suspensión, en concreto las PM10 que tienen un tamaño inferior a diez micras, que pueden tener un origen natural debido a proceso meteorológicos como la irrupción de polvo sahariano, pero también humano, como consecuencia de la combustión y el tráfico rodado. Durante la jornada del 27 de marzo se observó una disminución de la concentración de esta clase de partículas en todas las estaciones gallegas que se asocia directamente con la caída del tráfico.

«Continuamos traballando nesta liña co fin de que os nosos datos sirvan para aportar coñecemento a outras entidades e para seguir valorando como inflúe a calidade do aire noutros aspectos, tanto dende o punto de vista agrario en relación as pragas como dende unha perspectiva sanitaria», reconoce la conselleira.

Efectos en la salud

La contaminación atmosférica está considerada por la Organización Mundial de la Salud como uno de los elementos con mayor incidencia en la salud de los seres humanos. Los niveles elevados de gases como el dióxido de nitrógeno se asocian a la aparición o agravamiento de enfermedades como asma, alergias e infecciones respiratorias, entre otras.

Los grupos más vulnerables frente a la contaminación atmosférica son niños, ancianos, personas con enfermedades crónicas respiratorias o cardiovasculares y mujeres embarazadas. Esta semana investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona publicaron un artículo en el que identifican los efectos adversos que la contaminación produce durante el período de gestación tras estudio en el que participaron 1.700 parejas de madres y sus hijos e hijas. La investigación revela que un aire contaminado provoca retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida después del nacimiento y que la exposición prenatal a la contaminación atmosférica ha demostrado que está relacionada con diversos daños sobre la salud infantil, como un menor peso al nacer y problemas respiratorios y de neurodesarrollo.

La contaminación del aire podría provocar casos más severos de coronavirus, según un estudio

La Voz
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Investigadores de Harvard concluyen que en ciudades con peor calidad de aire las muertes por COVID-19 pueden ser hasta 20 veces mayores. Otro estudio apunta a una probable correlación entre la contaminación del aire y la mortalidad en dos de las regiones más afectadas en el norte de Italia

La contaminación del aire podría ser un motivo de preocupación añadido a la pandemia del coronavirus. Si bien se conoce que respirar aire contaminado tiene consecuencias en el organismo y se estima que en España mueren al año unas 10.000 personas por motivos asociados a esa causa, un nuevo estudio realizado en Estados Unidos afirma que existe una relación entre la exposición a largo plazo al aire contaminado, con la probabilidad de experimentar casos más severos de COVID-19.

El estudio, realizado por la Universidad de Harvard con datos de muertes recogidos hasta el pasado 4 de abril en 3.080 condados estadounidenses (abarcando el 98 % de la población), parte de la hipótesis de que, debido a la exposición a un ambiente contaminado durante mucho tiempo, el sistema respiratorio y el cardiovascular se ven afectados, y eso puede llevar a aumentar la gravedad de los síntomas al contraer el nuevo virus. Teniendo en cuenta que la mayoría de los factores de riesgo de coronavirus, que incluyen la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, son las mismas enfermedades afectadas por exposición a largo plazo a la contaminación del aire.

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