Los comerciantes de Ferrol tratan de negociar con los proveedores una salida para las prendas de la temporada primavera-verano, que llegaron pero no se pudieron ni desembalar
19 abr 2020 . Actualizado a las 20:15 h.«Nos pilló en el cambio de temporada. Algunos comerciantes aún estaban con las rebajas de invierno y terminando de recibir las prendas de la campaña de primavera». Así describe el presidente del Centro Comercial Aberto Ferrol-A Magdalena, Cristóbal García Nores, la situación en la que quedaron las tiendas de la ciudad en el momento de declararse el estado de alerta por la pandemia del COVID-19. Y explica que la mayoría ya habían recibido los artículos de la temporada primavera-verano, que se encargan con seis meses de antelación, y otros los siguen recibiendo ahora o los tienen pendientes.
El problema radica en que la primavera ya está muy avanzada y las prendas de temporada siguen sin desembalar, y tampoco se sabe qué va a pasar con las de verano.
Mercancía acumulada
La acumulación de mercancía pone a los comerciantes en un apuro, porque lo más probable es que no le puedan dar salida. «Cuando se abran los comercios, que no sabemos cuándo será, la gente no va a acudir en masa a comprar ropa y calzado», apunta García Nores, añadiendo que aunque se reanude la actividad del sector entre el 10 y el 12 de mayo, como se está hablando, ya se habrá perdido mucho tiempo de ventas. De ahí que, según el representante de los comerciantes ferrolanos, «la campaña la damos por perdida».
Para tratar de buscar alguna solución que resulte lo menos lesiva para todos, los comerciantes están negociando con los proveedores para ver la posibilidad de recortar pedidos o conseguir descuentos y, en último caso, el aplazamiento de los pagos.
García Nores se muestra confiado en que algo se pueda conseguir, «porque a los fabricantes no les interesa que los comerciantes se hundan, y viceversa».
Una temporada rara
Pero los dueños de las tiendas también se muestran preocupados por la siguiente campaña, la de otoño-invierno, «porque nos va a quedar mucha mercancía sin vender y la situación tardará mucho en normalizarse en las compras, aunque el problema del coronavirus se solucionase en breve».
Y es que las compras para la temporada de otoño-invierno ya se estaban realizando ahora, pero están un tanto paralizadas, porque los comerciantes se están replanteando los pedidos.
Lo que no duda Cristóbal García Nores es que, aunque todo se reconduzca a partir de ahora, cuando se pueda salir a la calle, «esta temporada va a ser muy rara y extraña». Y es que los comerciantes tendrán que darle salida a las prendas de primavera cuando ya tendrían que estar vendiendo la de verano.
García Nores augura que algunas tiendas ya no se reabrirán
El comercio ferrolano ya no estaba pasando por un buen momento antes de la pandemia, con un goteo constante de cierres de negocios y muy pocas nuevas aperturas. Pero Cristóbal García Nores considera que las consecuencias del COVID-19 lo colocan en una situación mucho más grave. De hecho, el presidente del Centro Comercial Aberto Ferrol-A Magdalena augura que algunas tiendas ya no se reabrirán cuando se levante la orden de confinamiento.
«Hay muchos comerciantes que ya están llegando al límite de tener que vivir de sus familias, porque llevamos más de 30 días sin facturar y seguimos pagando los impuestos y las tasas», apunta García Nores, que también se muestra crítico con el retraso de las ayudas anunciadas. «Los autónomos aún no cobraron nada y los trabajadores que están en un ERTE tampoco. No podemos ser el último eslabón quienes paguemos el pato», apostilla.
Más agilidad en las ayudas
A su modo de ver, las administraciones tendrían que ser más ágiles en casos excepcionales como el presente, «porque hay mucha gente que ya lo está pasando realmente mal».
Y con las incógnitas de cuándo se podrá recuperar la actividad y cómo van a responder los ferrolanos con las compras en el momento en que puedan salir a la calle y hacer vida más o menos normal, los comerciantes ferrolanos tienen que planificar su futuro y los riesgos que están dispuestos a asumir si quieren continuar con sus negocios. No es una decisión fácil, después de haber perdido dos meses de ventas, como mínimo, según apunta Cristóbal García Nores, quien confía en que puedan reabrir las puertas de sus establecimientos lo antes posible.