El Gobierno considera que las zonas rurales soportarán la próxima fase del coronavirus

Fernando Simón alerta de que en estos entornos «la transmisión es más lenta, pero cuando llega, llega igual que en el resto»

Moncloa

El debate en cuanto a las distintas velocidades de un posibles desconfinamiento suma una nueva variable, según se desprende de la última intervención del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Su reflexión acerca de la menor incidencia de la pandemia en los pueblos giró en torno a la existencia de varias fases de contagio. «En las zonas menos pobladas, la transmisión es más lenta, pero cuando llega, llega igual que en el resto. Se observa con otras epidemias, en la que los núcleos urbanos generan brotes más rápidos que luego se van manteniendo en las áreas rurales», expuso Fernando Simón. Destacó además, que en los pueblos es donde «la media de edad de población es más alta, lo cual genera más riesgos». Perspectiva poco halagüeña para quienes esperaban que residir en aldeas y entornos poco poblados pudiera suponer alguna ventaja en la desescalada.

Un proceso de reversión de las medidas adoptadas durante el estado de alarma para el que Simón volvió a reclamar paciencia. «El comité científico no tiene duda de que las medidas tomadas han tenido un impacto muy importante en el control de la transmisión y evolución de la epidemia, y sabe que no se pueden eliminar de un día para otro las medidas implementadas. Obviamente, entiende que se tienen que prorrogar y entiende también que se pueden ir adaptando», detalló. Profundizó en la cuestión al señalar que «es cierto que vamos a poder ir relajando progresivamente a medida que podamos comprobar que la transmisión está siendo suficientemente controlada y que las capacidades de nuestro sistema asistencial puede responder ante un posible rebrote».

En ello jugarán un papel importante los estudios que se están realizando y para los que se emplean valores como el del número de contagios, recuperados y fallecidos, cuya fiabilidad se viene poniendo en duda especialmente en los últimos días, tras la observación de disparidad en los recuentos. «Los datos que usa el ministerio son los que comunican las comunidades, no podemos inventarnos los datos», defendió el portavoz. «Si modificamos el tipo de test o la forma de hacerlo, o las personas a las que se les hacen, tenemos que tener información extra para poder interpretar. No se puede hacer de un día para otro, las comunidades tienen que adaptar sus sistemas de información, y hay que darles margen. Algunas están todavía en una situación de presión por el volumen de casos. Se tiene que entender, los cambios no pueden ser instantáneos, porque se publique una orden. Esto lleva su tiempo. Hoy son mejores que ayer, ayer mejor que el día anterior», valoró.

En cuanto a los distintos criterios que puede haber para incorporar posibles víctimas a la lista, Simón expuso que «sobre los fallecidos, hay comunidades que dan datos de los sospechosos. Cuando estemos en otra fase y nos interese detectar y aislar a cada caso, el ministerio trabajará con posibles sospechosos». Casos sin confirmar que de momento «son mucho más importantes a nivel local que nacional». «No es una cuestión de contabilizar o no, sino de interpretar lo que significa. En España se cuentan todos los fallecidos, están contabilizados. El problema es cómo interpretamos la información. Ahora mismo podemos interpretar los fallecidos con test diagnóstico, lo que nos da una estabilidad en la serie que permite valorar la evolución», subrayó.

Simón entiende que «tener un cuadro que pueda ser compatible con covid-19 que no incluya una radiografía es frecuente en algunos periodos del año». Por tanto, «no podemos pensar que un cuadro sospechoso es igual de sospechoso en un momento o en un ambiente que en otro».

La mayoría de las cuestiones dirigidas al comité técnico giraron en torno a los saltos en el recuento, por lo que el portavoz se vio obligado a referirse en varias ocasiones al tema. Entre los argumentos que ofreció hubo alguno irrefutable, como el de que «aumentar la capacidad diagnóstica significa elevar el número de casos. El número de PCR ha pasado de estar por debajo de las 200.000 en la última semana de marzo a las por encima de las 400.000 en la segunda semana de abril».

Los estudios han permitido determinar que «en España tenemos varios núcleos de transmisión claros. Uno es nosocomial, en la asistencia sanitaria; otro está asociado a las residencias de ancianos, y luego otro lógico para la población general, que está en los núcleos familiares», según refirió Simón. Tras la evolución de la pandemia, en la que «los datos que se nos notifican a día de hoy son de personas que iniciaron síntomas hace siete días y se infectaron hace 15 días», se considera que «la gran parte de los casos que estamos detectando ahora ya solo pueden infectarse en dos ambientes: alguno, cada vez menos, en la asistencia en el hospital, y luego en el ambiente familiar».

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