El Gobierno de Conte prepara la fase 2 para abrir el país de forma progresiva

Italia batió ayer un récord con 2.009 pacientes curados, aunque ya casi ha superado los 140.000 infectados

Una trabajadora protegida por una mascarilla recoge tulipanes en una plantación de Arese, cerca de Milán
Una trabajadora protegida por una mascarilla recoge tulipanes en una plantación de Arese, cerca de Milán

roma / corresponsal

Italia se quedó ayer a las puertas de superar los 140.000 casos de coronavirus, al tiempo que ha sumado otros 542 muertos, confirmando, pese a ello, la tendencia descendente, y ha registrado una cifra récord de 2.009 pacientes curados en 24 horas. Desde hace unos días los datos de los infectados y los fallecidos por el COVID-19 empiezan a bajar y crece la esperanza de la vuelta a la normalidad. Para que el Gobierno de Giuseppe Conte tome decisiones sobre la apertura de algunas actividades económicas serán decisivos los próximos días, que coinciden con las vacaciones de Pascua. La autoridades están insistiendo en la importancia de no bajar la guardia y llamando a la población para que se quede en casa las jornadas del domingo y el lunes, tradicionales fechas de reunión familiar y excursiones. «Es necesaria la máxima cautela para evitar que los esfuerzos realizados hasta ahora se pierdan», insiste el comité técnico científico que asesora al Ejecutivo.

La preocupación de Conte, que empieza a programar la llamada fase 2 con «gradualidad y prudencia», se centra en la situación psicológica de los ciudadanos, así como en el orden público y el impacto del cierre en la economía. Equilibrar las medidas sanitarias con las económicas será la compleja tarea de las próximas semanas. Aunque se espera el anuncio de una nueva prórroga del confinamiento, también es posible que después de Pascua se autorice la apertura de algunas empresas y actividades comerciales como las agrícolas o las librerías-papelerías, siempre que puedan garantizar el distanciamiento social entre sus empleados.

Será un primer test para preparar la fase 2, a partir del 4 de mayo, y que supondrá un cambio radical de las costumbres de los italianos. Las reglas serán férreas, con turnos de trabajo y afluencia escalonada del público en las oficinas y en los comercios, mientras muchos asalariados seguirán con teletrabajo. Las personas en contacto con el público tendrán que utilizar mascarillas y otros dispositivos de protección y mantener una separación de seguridad de un metro. El acceso a peluquerías, centros de estética o aquellos lugares que prevén un contacto directo o muy cercano con el cliente, se hará mediante citas personales. Para llevar adelante esta delicada fase, Conte pidió al comité un programa de esquemas para la organización del trabajo con la participación de sociólogos y psicólogos para llegar a un «modelo de convivencia con el virus» que será necesario durante mucho tiempo.

Para paliar las consecuencias económicas del cierre de las actividades, el Gobierno italiano preparó un enérgico plan de choque con la intención de inyectar dinero en los bolsillos de empresarios y comerciantes, los más afectados por la crisis. La principal medida es poner a disposición de la pequeña y mediana empresa, 400.000 millones de euros a través de préstamos con la garantía del Estado. Para poder acceder a ellos solo será necesario presentar los pagos del IVA y el certificado de abono de impuestos.

«Para la liquidez que necesita el artesano, el fontanero o el comerciante, la garantía del Estado será del 100 % en cantidades hasta 25.000 euros de préstamo», explicó el ministro de Desarrollo Económico, Stefano Patuanelli. También se suspenderán los pagos de impuestos como el IVA en los meses de abril y mayo.

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