El especial centenario de María Rey

Esta vecina de Lourás pudo soplar las velas, conversar con su hijo en Brasil por videoconferencia y recibir felicitación desde el Concello


lalín / la voz

Cumplir años en pleno confinamiento dificulta las celebraciones familiares y el fastidio se agranda cuando se alcanza el centenar. Pero toca disfrutar de otra manera, sobre todo cuando va acompañado de buena salud a pesar de achaques típicos de la edad. María Rey Vázquez pasó a engrosar ayer la lista de centenarias de Silleda. En su casa de Lourás, en la parroquia de Manduas, donde lleva más de medio siglo viviendo tras haberlo hecho recién casada en una alquilada en A Bandeira, recibía múltiples felicitaciones, incluida la del Concello y con una visita especial de la Policía Local con luces y sirena.

María Rey tiene a su hija como compañía estos días. Mariluz había viajado desde Oviedo, donde reside, el pasado 9 de marzo para relevar durante una semana a una de las personas que atienden a su madre. Y ya se quedó. Dice sentirse así más tranquila, encargándose personalmente de su cuidado. Había una fiesta organizada con toda la familia que tendrá que esperar a agosto, cuando pueda viajar su otro hijo, Ramón, desde Brasil, aunque ayer ya mantuvieron una videoconferencia y pudo ver a sus nietos en bañador en la piscina.

Esta silledense nacida en Outeiro tiene dos hijos, seis nietos -incluidos trillizos- y un bisnieto, con otro en camino. Además crio a otro niño, hijo de una criada. Su marido, Ramón, que era natural de Camanzo, y ella lo apadrinaron y le pusieron el mismo nombre aunque se le conocía como Moncho, emigrado en Miami y ya fallecido. A su hijo natural también le bautizaron Ramón, Monchito para distinguirlo.

María trabajó toda su vida en el campo y el monte, como ella misma contaba participando en la conversación mantenida con su hija Mariluz. A María le tocaron tiempos duros desde pequeña, cuando se quedó sola con su madre y dos hermanos murieron en la Guerra Civil. «O teléfono non para de soar con felicitacións e polo menos nótase que está de cumpreanos, que sexa un día bonito aunque sexa un pouco raro», comenta Mariluz.

La ya centenaria pudo soplar las velas tras cocinar su hija una tarta de manzana adornada con fresas. «O fillo está moi guapo e os netos tamén», comentaba tras estar un rato con ellos por videoconferencia. Ahora tocará esperar para poder reunirse todos juntos, llegados desde Brasil e incluso Panamá.

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