Los concellos prevén un aluvión de demandas de los colectivos vulnerables

Ya se atiende a unas 5.000 personas y en abril se espera incrementar esta cifra


ribera / la voz

Esto no ha hecho más que empezar. Ese es el sentir general de los responsable de los departamentos de Servizos Sociais de la comarca, que desde que comenzó la crisis sanitaria del coronavirus han redoblado esfuerzos para intentar ayudar a los colectivos más vulnerables, sobre todo personas mayores que viven solas y dependientes que no pueden ir a la compra o a la farmacia a buscar medicamentos. Por este motivo, se han puesto en marcha multitud de iniciativas encaminadas a apoyar a los cerca de 5.000 vecinos que ya se encuentran en esta situación, y a los que se podrían unir muchos más en las próximas semanas.

De hecho, con la llegada del nuevo mes se espera que se dispare el número de solicitudes de ayuda, «porque ata agora había moitas persoas que aínda estaban cobrando unha parte do soldo, pero en abril haberá xente que xa non percibirá nada», reconoció la alcaldesa de Muros, Inés Monteagudo, que aseguró que ya se han registrado varias llamadas de trabajadores del sector de la hostelería que se quedaron sin trabajo y precisan apoyo.

El objetivo tanto en este concello como en el resto es diseñar una red de iniciativas encaminadas a atender aquellas situaciones de emergencia que se puedan presentar. Los primeros pasos ya se han ido dando estas dos semanas, donde, con la gran ayuda de los distintos grupos de Protección Civil y del GAEM de Ribeira, se ha hecho la compra de comida y fármacos a personas que no pueden salir de sus casas.

En concellos como Porto do Son y Outes también se ha ampliado el programa Xantar na Casa, para que todos aquellos vecinos con problemas de movilidad o que viven solos puedan alimentarse adecuadamente durante el estado de alarma; mientras que, en Boiro, tienen en marcha el programa Menús Sociais, que se realiza a través de los alumnos del taller de empleo de hostelería, que elaboran platos para los boirenses más necesitados. En Servizos Sociais de Ribeira trabajan en proyectos similares, y que van desde habilitar unas tarjetas especiales para que las personas en riesgo de exclusión puedan conseguir comida en distintos supermercados, hasta entregar alimentos a aquellas familias cuyos hijos contaban con una beca escolar de comedor y ahora tienen serios problemas para poder dar de comer a los más pequeños.

Contacto directo

Desde todos los concellos se han activado números de teléfono para que estos colectivos vulnerables soliciten ayuda pero, además, se realizan llamadas con asiduidad a aquellas familias que ya atravesaban una situación difícil y que se ha complicado aún más con esta crisis del coronavirus. «Estamos en permanente contacto para previr que a xente se atope en situacións límite», indicaron desde el área de Servizos Sociais pobrense, donde intentan tener un contacto permanente con toda esta población en riesgo de exclusión.

Algo similar se está haciendo en Lousame, donde también se da apoyo telefónico «ás persoas maiores que viven soas para saber se precisan de algo e tamén para que teñan alguén con quen falar durante esta corentena. Ademais, nos grupos de maiores estanse facendo clases dende a casa, ben compartindo vídeos por redes sociais ou por grupos de WhatsApp», explicó la alcaldesa, Teresa Villaverde.

El miedo a posibles contagios reduce el número de horas del servicio de atención a domicilio

Se calcula que en los 11 concellos de la comarca hay unos 600 beneficiarios del Servizo de Axuda no Fogar (SAF), a través del cual se presta atención a personas mayores y dependientes que viven solos o cuyos familiares trabajan y no pueden atenderlos todo el tiempo. Desde que comenzó el estado de alarma, muchos de estos usuarios han decidido suspender su participación en este programa por dos motivos: la posibilidad de un contagio, que sería especialmente grave en un colectivo tan vulnerable; y porque muchos parientes han dejado de trabajar y pueden atenderlos personalmente.

Desde todos los concellos se ha puesto especial atención en dotar de medios de protección al personal que trabajar en el SAF, puesto que tienen contacto directo con todos los usuarios, y muchos de ellos sufren patologías previas que podrían complicarse si se contagian por coronavirus. Por todo ello, estos trabajadores han redoblado esfuerzos con material de protección y nuevas medidas de seguridad.

Para largo

El que más y el que menos tiene claro que esta crisis no terminará el 12 de abril, sino que, aunque se levante el confinamiento -algo poco probable a la vista del número de contagios-, las consecuencias derivadas de esta pandemia se prolongarán durante meses. Y, como siempre, los colectivos vulnerables serán los más perjudicados.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Los concellos prevén un aluvión de demandas de los colectivos vulnerables