Es mucho lo que puedes hacer


Ferrol

Amanece (que no es poco). Estás confinado. Estás teletrabajando. Estás haciendo tu labor desde la calle... Te despiertas y te acuerdas de la curva del coronavirus. Quieres que baje. Quieres torcerla. Quieres que todo vuelva a ser como hace apenas quince días. Quieres, pero no puedes. Incertidumbre, miedo y cambios radicales de rutinas son terribles enemigos de la estabilidad emocional para una sociedad que entendía hasta hace nada que pandemia era el título de la próxima película apocalíptica de turno. Pero, para la inmensa mayoría de una población asintomática, venirse abajo no es una opción. Ni en Ferrol, ni en Madrid ni en Roma. Porque es mucho lo que puedes hacer cada día, cada hora sin salirte de ese pequeño (gran) círculo que sí controlas. Porque uno puede cuidar su higiene; lavarse las manos; guardar la distancia social y acercar la emocional; escoger la información veraz y alertar de bulos canallas en las redes. Uno puede organizar el día para llamar por teléfono a sus mayores, a su familia, a sus amigos. Las palabras son calidez y ahora hace falta mucha. Uno puede ser cauto y a la vez amable en la cola del supermercado; en el trabajo o en el teletrabajo; en la farmacia; en el estanco; cuando pasea a su mascota; en su casa... Uno puede cumplir de manera estricta las normas de este estado de alarma y contribuir avisando a los cuerpos de seguridad (sí, así de claro) si encuentra casos en los que, de manera completamente irresponsable, no se atienden esas advertencias. Uno puede cuidarse; alimentarse de manera equilibrada; evitar usar los teléfonos de gestión sanitaria de crisis si no es necesario para una atención más rápida y eficaz a los que por desgracia sí la requieren. Uno puede echar un cable dentro de su microuniverso social para dar apoyo, aunque sea virtual. Uno puede ser prudente y consciente y, al tiempo, optimista. Uno puede explicar bien las cosas a los más pequeños... Es mucho lo que puedes hacer. ¿Vamos a ello? ¿Ayudamos más a los que están en primera línea en esta crisis sin precedentes? ¿Echamos una humilde mano a sanitarios, fuerzas de seguridad, panaderos, reponedores, quiosqueros, trabajadores de gasolineras... A tantos y tantas? ¿Lo hacemos para que se atienda rápido y bien a quién más lo necesita? ¿Nos dejamos ya de egoísmos y polémicas baratas? ¿Por una vez? La ocasión bien vale la pena. Porque lo vamos a parar. Sin duda. Y es mucho lo que tú puedes hacer para lograrlo. Mucho.

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