Las pizarreras comienzan a pedir ERTE para poder cerrar

Irosa negoció ayer con la CIG cuatro días de vacaciones y después un expediente para sus trabajadores

En el sector de la pizarra trabajan 2.400 personas
En el sector de la pizarra trabajan 2.400 personas

O BARCO / LA VOZ

El sector de la pizarra funcionó hoy a medio gas, debido al retraso de los trabajadores en llegar a sus puestos, en algunos casos, y a la ausencias, en otros. Todo se desencadenó a las 7.30 horas de la mañana, cuando un control de la Guardia Civil fue parando en Candís (O Barco de Valdeorras) a todos los vehículos que pasaban, en su mayoría a esa hora, autobuses y todoterrenos que llevaban trabajadores a las canteras y las naves de elaboración. Los agentes dejaron pasar a los que cumplían con las normas que marca el real decreto que rige el estado de alarma, que dice que en cada turismo solo puede ir una persona (salvo casos excepcionales) y en el resto de vehículos con más capacidad, solo un tercio de aforo. No se cumplía en la mayoría de los casos, así que los conductores tuvieron que dar la vuelta. Consultado con las empresas, hubo firmas que optaron por cumplir el protocolo y enviar el autobús de vuelta para hacer varios viajes y acabar subiendo al personal, y otros optaron por dejarlos en casa. Fue el comienzo del parón.

Los empresarios del sector se reunieron de urgencia en Carballeda de Valdeorras. Estaban el 80 % de los socios de la Federación Nacional de la Pizarra, que en Galicia aglutina a la mayoría de las empresas del sector. Una vez rematado el encuentro, desde la patronal difundieron un comunicado asegurando que «en todo momento se está cumpliendo con la legislación vigente para garantizar la salud de los trabajadores frente al coronavirus». Además, aseguraban que las medidas adoptadas por cada empresa (ajustándose a sus especificidades) fueron consensuadas con los trabajadores y sus representantes «y su fin último es garantizar la salud de estos preservando el empleo». Y dicho esto, comenzaron los movimientos.

A primera hora de la tarde, Irosa y el sindicato CIG negociaban una salida a la situación. Y los más de 320 trabajadores que tiene la pizarrera ya no trabajarán hoy. Estarán cuatro días de vacaciones y el lunes la empresa presentará un expediente de regulación temporal de empleo.

Es la segunda pizarrera que anuncia un ERTE. La primera empresa en cerrar sus puertas fue Pizarras La Baña, situada en la provincia de León y en la que buena parte de sus 140 empleados son vecinos de Valdeorras. «La razón principal de cerrar fue velar por la salud y la seguridad de los trabajadores», explica Adelina Martínez, la gerente de una empresa familiar que posee junto a su madre y sus ocho hermanos. Dice que aunque finalmente no le concedan el ERTE, cree que cerrar fue la mejor decisión. «No los podíamos tener aquí, es la mejor forma de proteger a los trabajadores y también a la empresa», señala.

En otras pizarreras tampoco se espera que haya actividad estos días, ya que son varias las que dieron vacaciones a sus empleados. En principio se van a su casa 15 días, a contar desde mañana mismo. Por tradición, las pizarreras cierran dos semanas en agosto y otras dos en Navidad, que son los períodos vacacionales del personal.

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