La migración más larga de la Tierra hace escala en Galicia

Investigadores descubrieron que charranes árticos pasaron por Galicia para aprovechar los vientos y las aguas productivas en un viaje entre el Polo Norte y Sur

En la imagen, uno de los ejemplares que los investigadores siguieron con geolocalizador.
En la imagen, uno de los ejemplares que los investigadores siguieron con geolocalizador.

El mundo natural está repleto de historias extraordinarias. Entre todas destaca la del charrán ártico. Este pequeño pájaro protagoniza el viaje más largo de todos los animales del planeta, desde el polo norte al sur. «Se estima que algunos migran una distancia de ida y vuelta de 90.000 kilómetros. En nuestro estudio un pájaro pasó el invierno en las costas de la Antártida. En un año recorrió 78.500», reconoce Briedis Martins, investigador del Instituto Ornitológico de Suiza.

Las aves se desplazan en sintonía con las estaciones, buscando siempre la época cálida en cada hemisferio. «Los patrones estacionales del clima y la disponibilidad de alimentos impulsa la migración. Llegan al hemisferio boreal para reproducirse mientras es verano y luego se van en otoño», apunta. Aunque no solo buscan el calor, también la luz. «Es una especie que caza peces pequeños y no puede encontrarlos de noche», añade Martins, que acaba de publicar un artículo en la revista Marine Ecology Progress Series la ruta que trazaron 16 charranes a los cuales se le incorporaron geolocalizadores. El estudio se realizó entre julio del 2017 y 2018 con un grupo de aves que habitan en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard.

Para poder completar una cuarta parte de la distancia que separa a la Tierra de la Luna, los charranes tienen que aprovecharse de todos los recursos que la naturaleza pone a su disposición. El más importante de todos, el viento. «El viento de cola puede aumentar considerablemente la velocidad a la que vuelan y también les permite ahorrar energía. Es muy similar a lo que ocurre cuando vamos en bicicleta. Siempre necesitamos más fuerza cuando el viento sopla del frente que cuando tenemos el viento en la espalda. En general, los patrones de la circulación del aire son bastante predecibles. Por ejemplo, en primavera los vientos a lo largo de las costas de Norteamérica soplan predominantemente hacia el nordeste. Por ello, en esta estación, los charranes árticos siguen el patrón de migración en forma de S a través del Atlántico para que puedan beneficiarse de los vientos de cola», sostiene el investigador.

Una parada muy productiva

El viento impulsa a estas aves, pero las distancias que tienen que recorrer son tan enormes que deben realizar paradas técnicas para poder reponer fuerzas. Los investigadores han descubierto que los charranes tienen un sexto sentido para detectar las áreas oceánicas más productivas que generan algunos fenómenos como el afloramiento. «Esto crea una cadena alimentaria local en las zonas donde se produce este evento natural. Las corrientes elevan los nutrientes, estos atraen el plancton que a su vez son un reclamo para los peces pequeños, que son el alimento de las aves más grandes. Debido a que estas áreas también son consistentes año tras año, las aves aprenden dónde encontrarlas», explica.

Visita a Galicia

Los responsables de esta investigación también comprobaron que varios charranes árticos pasaron por Galicia durante el viaje hacia el extremo sur del mundo, concretamente durante el otoño boreal. En la comunidad gallega pudieron encontrar ambas cosas, vientos y sistemas de afloramientos que nutren de vida las rías gallegas y que generan precisamente la circulación del aire del nordés asociada al anticiclón de las Azores. «Creemos que la principal causa que pudo conducir a estos ejemplares a cruzar la comunidad gallega fue, sobre todo, el viento. Probablemente encontraron una corriente de viento de cola que los empujó hacia el noroeste de España y que aprovecharon para ganar velocidad en su viaje hacia el sur del planeta», comenta el experto.

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XAVIER FONSECA

El agua tan fría en realidad es un regalo de la naturaleza. Galicia es verde por la lluvia y sus aguas son únicas por el afloramiento

En las playas del sur de la comunidad la situación se repite cada verano. Los bañistas tienen que lidiar como pueden con dos sensaciones térmicas muy diferentes. El calor que aportan las altas temperaturas del aire con un mar muy gélido. A menudo el termómetro no supera los 15 grados y darse un chapuzón no siempre resulta una experiencia agradable. Claro que el agua fría se compensa con una buena mariscada. Sin ella no sería posible degustar la gran variedad de pescados y mariscos que ofrecen las rías. Galicia pertenece a un selecto grupo de lugares donde se produce un fenómeno que bendice las aguas y las llena de vida; el afloramiento.

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