Delitos al mínimo por el coronavirus

El confinamiento hace que solo se haya producido un robo en un bar, otro en un coche y un caso de malos tratos


santiago / la voz

Dice el refranero español que no hay mal que por bien no venga, pero también que el que no se consuela es porque no quiere. Ya sea desde una perspectiva o la otra, lo cierto es que el confinamiento de ciudadanos en sus domicilios y el parón de gran parte de la actividad económica está teniendo un efecto directo y positivo sobre la comisión de delitos en Santiago, que se han reducido al mínimo.

En la última semana, en la Policía Nacional tan solo han tenido que atender un caso de malos tratos, un robo en el interior de un vehículo y el que sufrió ayer de madrugada el café Literarios de la plaza de A Quintana. Una nimiedad comparado con el parte habitual al que tienen que hacer frente en la comisaría compostelana. Y eso que, como siempre se resalta, Santiago es una ciudad tranquila. Pero no tanto, un tan bajo índice de delitos no se recuerda y solo tiene como explicación la crisis del coronavirus.

Precisamente, los malos tratos y los robos en vehículos son dos de los tipos de delitos contra los que la comisaría de Santiago se había preparado entendiendo que serían de los que se podrían cometer en las extraordinarias condiciones que impone las restricción de movimientos del estado de alarma.

La sorpresa es que ni tan siquiera en este tipo de delitos se están produciendo muchos casos. «Es previsible que al estar las familias recluidas todo el tiempo en casa y sin poder salir a casi nada surjan más conflictos y teníamos previsto un posible incremento de los malos tratos, pero la primera semana de confinamiento no ha sido así», explica un mando policial.

Tampoco ha ocurrido en lo que respecta a los robos en el interior de vehículos «uno de los pocos delitos que cabría esperar en un escenario en el que los pisos están ocupados por sus moradores las 24 horas del día, por lo que no es posible robar en ellos y en el que la gran mayoría de los negocios o bien han cerrado, como es el caso de bares y restaurantes, o casi no atienden al público», añade este policía.

En estas circunstancias, es imposible que se puedan dar los típicos hurtos en comercios, pero tampoco atracos y los delincuentes lo tienen difícil porque su mera presencia en la calle ya provocaría que les diese el alto una de las numerosísimas patrullas que vigilan estos días el estricto cumplimiento del confinamiento.

Y es que la Policía Nacional llega a desplegar hasta doce coches patrulla en las calles de Santiago, a los que hay que sumar los hasta cinco que está movilizando la Policía Local y los otros dos que puede sumar al dispositivo la unidad adscrita a Galicia, también conocida como Policía Autonómica.

La prioridad es vigilar el cumplimiento de las normas que impone el estado de alarma, aunque también dar protección a los supermercados, para evitar robos cuando cierran por las noches, y a otros comercios que están cerrados y que podrían sufrir asaltos. Por ello se mantiene presencia permanente en Costa Vella.

Los bares, que habían padecido una ola de robos antes de la crisis, también siguen siendo objetivos vulnerables. Buena prueba de ello es que ayer de madrugada se produjo el primer caso desde que se decretó el confinamiento obligatorio: el café Literarios de la plaza de A Quintana.

Desde que se decretó el estado de alarma se multó a 46 personas por incumplirlo

Tras la primera semana de confinamiento obligatorio de la población y cierre de buena parte de los negocios para hacer frente a la crisis del coronavirus, el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo (PSdeG-PSOE), hizo ayer balance del grado de cumplimiento en la ciudad de las normas del estado de alarma y es positivo. El regidor presidió ayer la reunión del centro de coordinación municipal, el Cecopal, en el que se señaló que el número de denuncias presentadas hasta el momento es de 46, de las cuales 29 ya están tramitadas y remitidas a la Subdelegación del Gobierno en A Coruña, que es la que tiene que decidir sobre la sanción a imponer.

«Basicamente, os feitos denunciados corresponden a persoas que estaban circulando se acreditar un motivo razoable e xustificado, así como a tres vehículos que estaban nas mesmas condicións», explicó Bugallo.

Solicitar certificados

Para evitar desmanes y abusos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han recibido órdenes de ser cada vez más exigentes a la hora de comprobar que los ciudadanos que están en la calle tienen una causa justificada y autorizada. Para ello, tanto la Policía Nacional como la Local y la Guardia Civil requerirán con mayor frecuencia certificados de las empresas a los conductores y viandantes.

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