Estamos viviendo una situación muy especial, por excepcional, que la mayor parte de nosotros nunca habíamos vivido antes. La gente de más edad ?nuestros mayores- han pasado por circunstancias similares y bastante más penosa de confinamiento.
A todos nos resulta extraño asomarnos a las ventanas o salir a las terrazas y ver las calles prácticamente vacías, esta inactividad diaria que paraliza empresas y está quebrantando la economía (la familiar y la colectiva).
Debemos de cumplir las normas que nos han impuesto de cuarentena para tratar de frenar la pandemia y recuperar cuanto antes la normalidad. Es duro, los días pasan lentos y el tiempo parece que pese cada vez más. Hay excepciones, como siempre, pero la mayoría cumple, cumplimos. Somos cada día más conscientes de la gravedad y la dimensión de esta pandemia.
Como los sanitarios, servicios de emergencias y municipales, y mismo voluntarios, los cuerpos de seguridad están realizando una labor encomiable, de control, de ayuda y de información, fundamental, y a veces puede haber errores. Hemos visto en los últimos días imágenes que provocan pesar, que son de lamentar.
A las personas mayores hay que respetarlas siempre, su dignidad es intocable (incluso aunque estén equivocados, que ser mayor no exime a su vez del equívoco). Pero quedémonos con los comportamientos ejemplares y solidarios que son muchos en estos días excepcionales. Los vemos a diario y los recogemos en estas mismas páginas para ustedes.
Nosotros desde La Voz de Galicia en A Mariña estamos trabajando a diario con muchas dificultades, con la debida precaución también, para tenerles informados cada día de cuanto sucede en nuestro entorno más próximo. Tratamos de estar donde ustedes no pueden hacerlo ahora y de contarles esta realidad nuestra que ustedes ahora no pueden ver. Ser sus ojos. No es fácil en esta situación; se cierran demasiadas puertas cuando debiera de ser el momento de la mayor transparencia. Les agradecemos, de verdad, su respuesta, su confianza y apoyo y también su colaboración, contándonos sus vivencias y experiencias.
* Miguel A. Sande, delegado de La Voz en A Mariña.