Se buscan familias de acogida en Galicia para los niños de Chernóbil

La organización precisa doce hogares en los que otros tantos niños puedan pasar el verano para mejorar su salud

Niños de Ledicia Cativa en su estancia en el 2016
Niños de Ledicia Cativa en su estancia en el 2016

redacción

Doce niños de Chernóbil buscan familias gallegas que los acojan en verano. La asociación Ledicia Cativa hace un llamamiento a la solidaridad para que los pequeños, procedentes de la región rusa de Briansk, puedan seguir en un programa que les permite mejorar su salud. Según explica José Manuel Borrajo, presidente de la entidad, «se trata de acoger a un niño como si fuera de tu familia, solamente eso, como uno más». Con eso le aportamos un montón de cosas, sobre todo una vida normal con cariño y actividades compartidas. «Eso es oro para ellos, porque los niños rusos no tienen un horario de comida, tienen una nevera, si es que la tienen y comen lo que hay no hay vida familiar». Cada año las familias se han ido dando de baja y otras tomaban el relevo, pero en los últimos años la cifra ha ido decayendo y en la actualidad no cubre la demanda.

La ONG sin ánimo de lucro que cada año trae a Galicia a alrededor de 60 menores rusos de una de las zonas más afectadas por la radiación de Chernóbil, ha hecho un llamamiento para que una docena de niños y niñas puedan encontrar una familia que los acoja el próximo verano. Se trata de pequeños que ya participaron en el programa en el 2019, pero cuyos padres de acogida no pueden hacerse cargo de ellos este año, por diversas circunstancias.

Ledicia Cativa acaba de abrir el plazo de inscripción en una iniciativa que nació en 1996 y que ha ido creciendo año a año gracias a la generosidad de numerosas familias gallegas. A esa solidaridad apela José Manuel Borrajo, quien explica que «todos los años hay alguna familia que se da de baja por diferentes motivos, desde traslados a problemas de índole económica y otros más graves, pero esta vez se han juntado varios casos y nos gustaría que los niños no se quedaran sin venir a Galicia».

La finalidad principal de la acogida es que los menores, que aunque no tienen enfermedades declaradas sí presentan una menor vitalidad y algún retraso en su crecimiento (consecuencia de vivir en la zona con mayor radiación de Rusia), puedan beneficiarse del contacto con el sol y el aire libre, además de una dieta sana. «Las medias mínimas de aumento de estatura y de peso tras pasar el verano aquí son de 2,5 centímetros y tres kilos, respectivamente», asegura Borrajo. Un convenio con el Sergas posibilita que puedan pasar revisiones en los centros de salud.

Los niños llegan a Galicia a finales de junio y están hasta finales de agosto, y cada año vuelven con la misma familia. La mayoría repiten la experiencia hasta que cumplen la mayoría de edad. Ledicia Cativa organiza encuentros y actividades culturales durante su estancia, y también promueve los vínculos afectivos, de forma que las familias españolas y rusas mantengan el contacto el resto del año a través de las redes sociales y del correo electrónico o postal.

Según explica Borrajo, se ha comprobado que la estancia en Galicia mejora la salud de los niños, que «ganan dos años de esperanza de vida por cada vez que vienen». «Tienen que venir como mínimo cuarenta días, pero nosotros les damos sesenta —asegura—. En esos cuarenta días, todos los elementos radiactivos que se pueden descontaminar llegan al 40 %». A los participantes les hacen pruebas a la salida y a la entrada del país, para comprobar la presencia y el porcentaje de estos elementos en su cuerpo. José Manuel Borrajo explica que, a modo orientativo, en la zona de la que proceden los niños la población tiene más vacaciones y se jubila antes, por el recorte en la esperanza de vida que suponen las condiciones ambientales.

Los interesados en participar en la acogida pueden ponerse en contacto con la asociación a través del teléfono (988 553 211) o del correo electrónico (asociacionlediciacativa@gmail.com).

Un mes en Galicia para ganar años de vida en Ucrania

Antón Parada

Una asociación que creó este año su delegación gallega acoge a niños afectados por el desastre nuclear de Chernóbil

Las vacaciones pueden salvar vidas. Quizás resulte una afirmación extraña, pero esta es la realidad del medio centenar de pequeños ucranianos que están pasando parte del verano en España, 13 en el territorio autonómico, gracias a las familias de acogida coordinadas por la asociación Niños de Ucrania. Se trata de un colectivo con base en Andalucía y Madrid, que este año se ha extendido al crear su delegación en Galicia.

Pero, ¿por qué este país? «A pesar do descoñecemento de gran parte da poboación, hai un conflito bélico en curso -en la cuenca minera del Donbáss- e a contaminación do desastre nuclear de Chernóbil segue existindo. Calcúlase que cada mes que estes cativos pasan fóra dos seus fogares aumentan varios anos de esperanza de vida», responde el presidente de Nenos de Ucraína e Galicia, Enrique Iglesias.

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