Las escaleras del Joker, nuevo reclamo turístico de Nueva York

Son ya más de mil las publicaciones en redes con el hashtag #JokerStairs


La Voz

Que la película del Joker (2019) es todo un fenómeno de masas es algo innegable. Su éxito ha traspasado las pantallas de los cines de tal forma que se ha creado un nuevo movimiento turístico alrededor de la escena más famosa del filme: las escaleras del Bronx donde Joaquin Phoenix interpreta un baile, momentos previos a llegar al clímax de la ficción

De esta manera, son ya más de mil las publicaciones en redes de gente que se acerca a esta escalinata del Bronx (barrio donde se localiza el escenario real) para posar como si fueran el payaso más famoso del cine. La tendencia tiene ya su propio nombre: #Jokerstairs.

Disfraces caracterizados

Conocedores del éxito de la película, en estas escaleras ya hay gente caracterizada como el Joker para que los turistas o fans del filme se saquen fotos con él. 

El «Joker» de Joaquin Phoenix: El hombre que ríe

Eduardo Galán Blanco

Desde que la tinta china de la pluma de Bob Kane le dio vida sobre el papel, ya en 1940, poco a poco, a través de cómics, televisión y películas el principal enemigo de Batman ha ido construyendo una biografía cada vez más negra y dolorida. Y, cuando parecía que ya era imposible más retorcimiento -después de los físicos de César Romero, Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto-, el carácter trágico del eterno bufón Joker alcanza ahora siderales cotas expresionistas, dignas del teatro de Max Reinhardt.

Dicen que, cuando su colaborador le trajo una carta de póker de un Joker para que creara el personaje, Kane pensó en el actor Conrad Veidt -inolvidable en el filme Las manos de Orlac- y en la caracterización que el actor pergeñó para la vieja película muda El hombre que ríe, basada en la obra de Víctor Hugo, drama de un hombre condenado a una mueca cruel de por vida. Ahora, el director Todd Phillips, perpetrador de la insana gamberrada de Resacón en Las Vegas y de otras películas similares menos afortunadas, da un giro copernicano a su trayectoria con esta demoledora antipelícula de superhéroes. Nada de superpoderes, el Joker es un paria falible de infancia maltratada, una especie de Gaspar Hauser del sufrimiento que busca a su padre para pedirle explicaciones del porqué. La orfandad profunda del personaje, en todas sus acepciones, se enfrenta a la crueldad social de show televisivo -«es el mundo el que se ha vuelto loco, no yo», le dice a su terapeuta- que encierra y define a la Ciudad Gótica. Gothan City es una Nueva York sucia donde los colores desteñidos de sus calles y la piel gris de sus habitantes conforman una enfermedad insondable.

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