Transparent: una serie soberbia con un indigno pastiche final

SOCIEDAD

La serie es una oda a la tolerancia, un trabajo fabuloso, tierno en ocasiones, sarcástico siempre, ágil, innovador y seductor en los diálogos

14 oct 2019 . Actualizado a las 08:47 h.

El #MeToo se ha llevado por delante a figuras mundiales como Plácido Domingo o Kevin Spacey. Pero también a secundarios sobresalientes como Jeffrey Tambor, acusado por algunas compañeras actrices de abuso sexual. Tambor es (era) el origen y corazón de Transparent, una obra sobresaliente salida del cerebro de la no menos brillante Jill Soloway, que ha vertido en esta obra sus propias experiencias: transexualidad, judaísmo, familia... La serie es una oda a la tolerancia, un trabajo fabuloso, tierno en ocasiones, sarcástico siempre, ágil (apenas treinta minutos por episodio), innovador y seductor en los diálogos... El gancho es un brillante profesor universitario que durante años, muchos años, ha vivido ocultando su identidad sexual. A su alrededor, una exesposa desquiciada y tres hijos que no encuentran dónde sentirse cómodos en este planeta. Cinco perfiles que valen por sí solos, poliédricos, y que conectan todos con Maura/Morton Pfefferman.

Un producto que lleva al transgresor Berlín de los años 30, a la persecución de los judíos, al exilio y al Jerusalén contemporáneo, y que a la vez ambienta la vida corriente de Los Ángeles del siglo XXI.

Transparent es un trabajo de actores estupendos (ojo a los trans y parejas varias que ofician de secundarios) que alcanzó su clímax en la tercera temporada. Y que, en el momento que ha desaparecido su pieza principal, se ha venido abajo. La cuarta temporada la conforma un único episodio de dos horas en el que ya no hay rastro de Tambor, pero que gira a su alrededor, a su ausencia, por motivos que ya se han explicado. Es una suerte de película musical convertida en un pastiche sin sentido, propio de una mala película de imitadores de Almodóvar que empaña esta suerte de culebrón familiar de excepción.

Transparent

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REPARTO

Directora: Jill Soloway.Intérpretes: Judith Light, Gaby Hoffman, Amy Landecker, Jay Duplass y Kathryn Hahn.