El dolor detrás de la violencia

oskar belategui

SOCIEDAD

Los actores Loreto Mauleon, Mikel Laskurain, Jon Olivares y Eneko Sagardoi.
Los actores Loreto Mauleon, Mikel Laskurain, Jon Olivares y Eneko Sagardoi. Javier Etxezarreta | efe

La serie televisiva de HBO que adapta la novela de Fernando Aramburu se rueda en las mismas calles en las que Gabilondo tomaba potes mientras en el Boulevard se libraba una guerra.

27 abr 2019 . Actualizado a las 12:58 h.

Los gritos de «¡Gora ETA!», los pelotazos y las carreras han vuelto a la Parte Vieja donostiarra. Viajamos en el tiempo hasta 1989, hasta anteayer, «cuando no había turistas y lo Viejo no era un parque temático», observa Aitor Gabilondo (San Sebastián, 1974), creador y guionista (showrunner, como se dice ahora) de Patria. La serie televisiva de HBO que adapta la novela de Fernando Aramburu se rueda en las mismas calles en las que Gabilondo tomaba potes mientras en el Boulevard se libraba una guerra.

Ambientar la acción veinte años atrás es una dificultad mayor de lo que parece. «La peor época, porque si transcurriera en la Edad Media nadie podría decirte nada, pero de 1989 todo el mundo se acuerda. Parece mentira, pero en este tiempo ha cambiado la ropa, los coches, San Sebastián...». Para cualquier lector de Patria, una novela con categoría de fenómeno sociológico que encabezó las listas de libros más vendidos en 2017 y 2018, el primer impulso es buscar a las grandes protagonistas del libro: Bittori (Elena Irureta) y Miren (Ane Gabarain). La serie constará de ocho capítulos de una hora de duración que no serán autoconclusivos. El qué dirán, las miradas furtivas, la vergüenza de estar en la diana, la abyección cotidiana de una sociedad que mira para otro lado... Para Aitor Gabilondo, el gran tema de Patria es el dolor que genera la violencia. «Yo lo sentía en el día a día, en la discoteca, en una reunión familiar donde esperabas que el alcohol no soltara las lenguas...». Cuando se estrene ‘Patria’ en 2020 casi habrá pasado una década de la desaparición de ETA. «Ya tocaba hablar con libertad y relajarnos», se felicita su creador.