Taxis y Cabify: la tensión continúa

Hace un mes que arrancó la nueva plataforma de transporte en A Coruña. Los taxistas denuncian que usan sus paradas, algo que rechazan los recién llegados

Marcha de taxistas en el centro de A Coruña en verano del 2017, protestando contra el alquiler de vehículos con conductor
Marcha de taxistas en el centro de A Coruña en verano del 2017, protestando contra el alquiler de vehículos con conductor

Redacción / la voz

El desembarco de Cabify en Galicia arrancó con tensión. Y esa tensión continúa cuando se cumple un mes de su llegada. Mientras que la plataforma mantiene una comunicación en positivo -hablando de las ventajas de su servicio, los beneficios que genera en el tráfico y hasta la repercusión ecológica-, en el otro frente de esta batalla el enfado resulta evidente. Además de tener que soportar un competidor que hasta ahora no existía, los taxistas coruñeses denuncian que Cabify no se ciñe a sus límites.

«Se meten en las paradas de taxis cuando no hay taxis en ella. Y eso no lo pueden hacer», asegura Manuel Sánchez Quindimil, presidente de Teletaxi y de le Federación Galega de Autónomos do Taxi. «Los vemos en las zonas de copas como el Orzán y la Marina dando vueltas y cogiendo a gente. No se puede demostrar si los han llamado o no, pero es todo muy sospechoso», añade.

Aparte de ello, Sánchez Quindimil apela a los números y las proporciones. «Tenemos en A Coruña 522 taxis, cuando debería haber entre 270 y 280 en relación a la población», explica. En cualquier caso, dice que no puede calcular si le ha causado o no perjuicio a su gremio. «En estas fechas de Navidad siempre hay trabajo, pero pensamos que nos va a afectar. No es el momento para valorar la repercusión. Supongo que de aquí a tres meses lo veremos, pero no creo que sea un balance bueno», piensa el portavoz de los taxistas.

Cabify empezó en A Coruña con 20 conductores, una cifra que podría subir en los próximos meses. «El servicio puede crecer de forma gradual, acompañando a la ciudad», dicen fuentes de Cabify, que subrayan que no se ha producido ningún incidente con otros servicios de transporte. «Nada que destacar en ese aspecto, estamos muy contentos con la acogida por parte de la ciudad en todos los sentidos», apuntan. Respecto a las denuncias de malas praxis expuestas por Sánchez Quindimil, sostienen genéricamente que «los conductores que operan a través de Cabify en A Coruña lo hacen siguiendo la regulación vigente y, por lo tanto, cumpliendo la normativa establecida».

En A Coruña hay alrededor de 244.000 habitantes y el ratio legal es un taxi por cada 900 personas. Lo doblan. Por ello, los taxistas coruñeses vieron desde el principio con malos ojos la aparición de Cabify en el territorio en el que desarrollan su trabajo. «Todo esto genera intranquilidad entre nosotros, porque aquí ya teníamos poco trabajo y ahora con esto será mucho peor», dice Quindimil. «Competimos con el bus urbano, con los interurbanos que entran en la ciudad y ahora con esto. No veo que las autoridades hagan nada para cambiarlo», lamenta.

No lo perciben así en Cabify, donde consideran que su aplicación «viene a reforzar las opciones de movilidad den la ciudad». Fijan su discurso en el consumidor, diciendo que ellos suponen «una solución que pone al ciudadano en el centro para dar respuesta a sus necesidades básicas de movilidad». Preguntados por la media de viajes hechos, rehúyen la concreción. Hablan de «unos pocos centenares de media cada día». Respecto a los trayectos, el destino más demandado es el aeropuerto de Alvedro y las zonas de ocio nocturno de la ciudad.

Los taxistas piden que Cabify no opere en A Coruña y la reducción de las licencias. «Si un Ayuntamiento no tiene servicio de taxis, que lleven eso para allí, pero aquí no hace falta», sentencia Quindimil. La plataforma no entra en ese conflicto y se centra en resaltar que son una «opción complementaria alternativa al vehículo particular» y que «cada vehículo de Cabify ayuda a evitar, de media, entre 20 y 30 coches diarios circulando».

La aparición de servicios como Cabify o Uber ha provocado tensiones con los taxistas en diferentes puntos de España, obligando a la Administración a regular este tipo de nuevas situaciones. Esta semana saltaba una nueva bomba: el anuncio de la Generalitat de que en los próximo días se sacará un decreto ley que incluirá la obligatoriedad de hacer una reserva con entre seis y 12 horas de antelación para reservar un Uber o un Cabify.

Esto, que se considera un guiño al sector del taxi catalán, ha provocado el enfado de las empresas de vehículo de alquiler (modalidad que ampara a Cabify y Uber), que prevén pérdidas millonarias.

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Taxis y Cabify: la tensión continúa