El poder de la logopedia y la fisioterapia para retrasar el párkinson

La Fundación 'La Caixa' colabora con la Asociación Párkinson A Coruña para el desarrollo de sus actividades


redacción / la voz

Fue el doctor James Párkinson el primero en describir a principios del siglo XIX lo que él llamó «parálisis agitante». Su carácter pionero hizo que ese trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso de manera crónica y progresiva llevara su apellido. La Asociación Párkinson A Coruña es uno de los colectivos que trata de mejorar la calidad de vida de los que la sufren y de sus familiares. Para lograrlo organiza diferentes actividades con las que colabora la Fundación 'La Caixa'. Este año lo ha hecho con una ayuda de 10.000 euros, que se suman a los 25.000 donados por la entidad a ese mismo colectivo durante los últimos tres años. Una de las muchas armas que utilizan en la asociación para retrasar su avance es la logopedia y la fisioterapia.

«Hacemos grupos homogéneos, juntando a aquellas personas que están en un mismo estadio de evolución de la enfermedad», apunta la secretaria de la asociación, Vinyet Miret.

De hecho, lo primero que hacen cuando llega alguien nuevo tocando a la puerta de la asociación es realizarle un primer diagnóstico para comprobar en qué estadio está y, de ese modo, buscar la pauta terapéutica más adecuada.

Pero más allá de esos dos pilares del tratamiento, la asociación ofrece otros servicios que también son fundamentales cuando se trata la enfermedad. Miret explica que son el servicio de psicología clínica «porque muchas veces esta va asociada a otros problemas como la apatía». Ahí hacen tratamientos de carácter individual. Además hay talleres de memoria, escritura u otros dirigidos a familiares o cuidadores.

El trabajo social también es fundamental a la hora de orientar a pacientes o familias. «La piscina es otra de las actividades que ofrecemos, la favorita de los usuarios, porque están liberados cuando están en el agua», apunta la secretaria de la asociación, que en estos momentos tiene en torno a unos 500 socios, de los que 180 son afectados.

Para distraerse también organizan salidas fuera de la instalación. No hace mucho estuvieron en Mariñán y, cómo no, también han tenido su comida de Navidad. Porque una de las cosas que se respiran dentro de la asociación, como dice Vinyet, es el compañerismo. Son una gran familia. Juntos, unidos, hacen frente al problema.

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