¿Y si Santiago adoptara la norma antipanini de Florencia?

Los hosteleros, a favor de que no se deje comer en la calle en la zona vieja


redacción / la voz

Si no quiere perder el tiempo disfrutando de unos buenos espagueti a la napolitana en un restaurante florentino y prefiere cogerse un trozo de pizza en alguno de los múltiples establecimientos de street food que han emergido como setas en el casco histórico de la capital toscana en los últimos años, pues tenga cuidado. Desde el pasado día 4 no podrá degustarla sentado en las calles del centro histórico de Florencia, o al menos no podrá hacerlo durante la hora del almuerzo o la cena. Únicamente se salvará de una multa de hasta 500 euros en el caso de que haga dos cosas a la vez: comer y andar. Es lo que establece una nueva ordenanza municipal que aquí en Galicia no ven nada mal los hosteleros compostelanos. Porque la zona vieja de Santiago, como la florentina, también es patrimonio de la humanidad.

La cuestión es que no hay nada peor que ver una ciudad con las calles llenas de papeles o de manchas de sabe Dios qué en las aceras. Sobre todo cuando es una urbe por la que pasan millones de turistas cada año. Preocupado por las consecuencias del paso de esa horda de personas que desfilan, y comen, en las calles del centro histórico, el alcalde de Florencia, Darío Nardella, del Partido Democrático, ha aprobado esta ordenanza que, de momento, se aplica en Via de’Neri, Piazzale degli Uffizi, Piazza del Grano y Via della Ninna. Fue en una de esas calles donde no hace mucho hubo una disputa entre un comerciante y un grupo de turistas que comían sentados en la acera frente a su local.

La medida no pretende recaudar, sino que quiere concienciar a los turistas de la importancia de conservar los monumentos porque Florencia es una ciudad especial. Y, al mismo tiempo, pretende respaldar a los comerciantes de la zona.

Por las calles de Santiago también pasan miles de turistas. Aunque en la urbe gallega no hay tanta gente comiendo en la calle como en Florencia, no es una medida que disguste a los hosteleros. Es más, este sector la aplaude. «Este año no se vio tanta gente comiendo en la calle de bocadillo, pero otras veces los ves en la Alameda o en la esquina de la plaza de O Toural. Suelen ser grupos. Desde luego la medida italiana es más que aplaudible porque se ve que el Gobierno local tiene interés por un sector que da mucha vida y tiene importancia para la ciudad», apunta Rita Sobrado, vicepresidenta de la Asociación de Hostelería de Santiago y Comarca.

De momento, desde el concello compostelano parece que no se plantean ninguna medida de este tipo. Lo único que han dicho fuentes municipales con respecto a la medida de Nardella es que «calquera cousa tendente a conservar o patrimonio parécenos acertada».

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